Nuevos electores

voto.1118675653.gif  Hasta ahora, la constante de las campañas presidenciales es que las elecciones no las ganará el más popular o el que tenga mejores propuestas, sino el que resulte menos dañado de la guerra de descalificaciones.
Por lo pronto, en nuestro análisis sobre la composición del padrón de electores, el segmento del voto joven constituye el eje del llamado “bono demográfico”, pero también es uno de los puntos recurrentes en las propuestas de los candidatos, pues los jóvenes son los principales demandantes de empleo, educación y mejoramiento del nivel de vida.
Sin embargo, el perfil de la tendencia del voto de los nuevos electores hoy es poco previsible, en virtud de que además de ser la primera vez que acudirán a las casillas, el referente que tienen es el de la alternancia del poder y su participación dependerá de las expectativas reales de continuar su formación profesional o de encontrar empleo. Las propuestas para los jóvenes caen en el plano de las generalidades.
De acuerdo con las cifras más recientes del Registro Federal de Electores, están empadronados tres millones 175 mil 19 jóvenes de edades entre 18 y 19 años.
Lo que llama la atención es que de la cifra referida es que durante la campaña de registro y credencialización 2005-2006 realizada por el Instituto Federal Electoral, solicitaron credencial de elector un total de 882 mil 444 personas. Otros 262 mil 671 jóvenes entre 19 y 24 años obtuvieron su registro en el periodo comentado, de tal manera que el total de personas registradas para obtener credencial de elector fue de un millón 145 mil 115.
Si se compara este segmento del voto joven con las personas de edades de 65 años o más, podrá observarse un rasgo interesante de la sociedad mexicana, ya que el total de los que votarán por primera vez -tres millones 175 mil 19- no llega ni a la mitad de las personas mayores empadronadas que suman seis millones 871 mil 78.
Esto confirma la tendencia de que paulatinamente la población joven crecerá a una menor velocidad mientras que la población adulta tendrá un mayor periodo activo.
Es común atribuir a los jóvenes en edad de votar que tramitan su credencial de elector ya sea para buscar trabajo, para obtener su licencia de conductor o para tener fácil acceso a los centros de diversión para adultos, conocidos como “antros”.
Como sea, las autoridades electorales han dedicado buena parte de sus campañas para alentar la participación de los jóvenes en el proceso electoral de este año.
No habrá de pasar mucho tiempo para que se discuta la naturaleza de la credencial de elector de tal manera que se convierta en instrumento acreditado de “identidad ciudadana” no sólo avalado por el IFE, sino además por la Secretaría de Gobernación, para lo cual tendría que reformarse sin duda la Ley General de Población y realizar una depuración total del padrón. Pero todavía es un tema que está en la mesa de análisis.
Los segmentos de la población de 20 a 24 años y de 25 a 29 años, así como los de 30 a 34 años, son los más amplios en el padrón electoral de este año y su concentración es creciente.
En la clasificación de ciudadanos de 20 a 24 años están empadronados nueve millones 604 mil 849 personas; la población con edades de 25 a 29 años suma nueve millones 891 mil 954 y los que están en el rango de 30 a 34 años suman un total de nueve millones 902 mil 582.
En conjunto, los segmentos de la población cuyas edades van de los 18 a los 34 años, constituyen la mitad de la población que podrán acudir a votar.
Otros son los factores que determinarán si acuden a votar o no. Sobre todo el tono de las campañas que en nada ayudan a alentar la participación democrática.

 

Jesús Sánchez / CUARTO DE GUERRA (EL FINANCIERO)
 

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