Feminismo y candidaturas

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Durante el sexenio pasado, en épocas de la “pareja presidencial”, se llegó a manejar en los medios de comunicación la absurda idea de que Martha Sahagún podía aspirar a convertirse en candidata presidencial, para continuar el “legado” de Fox, ahora ella como jefa del Ejecutivo.
–¿Con qué méritos piensa ella y quienes propagan esa idea que podría aspirar a convertirse en candidata presidencial? –pregunté durante una reunión.
Me sorprendió que una colega periodista me acusara de que pusiera por delante prejuicios de género. Yo argumenté que no tenía (Martha) una carrera profesional o política sólida como para ser considerada presidenciable, que no era mérito suficiente ser esposa de un presidente. Que no veía en Martha ningún tipo de inteligencia especial y sí mucha ignorancia. Pero mi amiga atacó con todo. Yo no podía, dijo en pocas palabras, ser feminista si no apoyaba la idea loca de que Martha tenía todo el derecho de pretender ser presidenta del país.
Esta conversación me vino a la memoria con la reciente elección de Sarah Palin como compañera de fórmula de John McCain. Según los republicanos, la elección de Sarah atraerá en automático a todas las seguidoras de Hillary Clinton, decepcionadas porque perdió la candidatura ante Barack Obama.
No dudo que habrá feministas fanáticas que piensen que lo único importante es que una mujer llegue al poder, trátese de quien se trate.
Pero creo que incluso mi amiga, que defendía el derecho de Martha Sahagún a postularse a la presidencia, no hubiera sido capaz de votar por ella.
Porque resulta que el feminismo es un movimiento a favor de los derechos de las mujeres, de la plena igualdad.
Una de sus principales preocupaciones, por supuesto, es el “empoderamiento” de las mujeres, que cada vez más de nosotras estemos en sitios desde donde podamos ejercer el poder con un punto de vista de género.
En esto creo que todas podemos estar de acuerdo.
Pero hay asuntos que no pueden ser vistos desde la sola perspectiva de género.
¿Ser mujer nos obliga a votar por una candidata sin experiencia, cursi y estúpida como Martha Sahagún?
¿Ser mujer llevaría a una demócrata de EU a votar por McCain sólo porque no ganó Hillary?
¿Ser mujer llevaría a una feminista a votar a favor de McCain y Sarah Palin, aunque esta última sea férrea opositora al aborto?
¿Ser feminista obliga al voto por una mujer, sea quien sea ésta?
No lo creo. Y si un solo voto se diera por estas razones, sería en descrédito del feminismo.

Perla Oropeza

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