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¡20 millones ja ja ja!

El mínimo de votos que necesita un candidato para ganar la presidencial de 2018 será de 20 millones de sufragios. Contantes y sonantes.

En la esquina de Colosio (antes Violeta) e Insurgentes, deben resonar todavía las arengas opositoras que en la época del chiapaneco Jorge de la Vega Domínguez eran mofa de las expectativas que daba el líder priista para la votación tricolor de aquel entonces. ¡20 millones ja ja ja!

Pero con el paso del tiempo, el destino les hizo la jugada a todos los partidos al trazarles la meta de los 20 millones de votos para 2018.

El punto de referencia son las elecciones de 2012 cuando el candidato ganador lo hizo con 19.2 millones de votos.

En aquellos años el abanderado del PRI tuvo que aumentar en 106.7 por ciento el número de los votos obtenidos en 2006 para lograr el milagro.

Hasta ahora ningún partido tiene garantizada la bolsa de los 20 millones de votos. Ninguno.

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La política así es, eso explica el golpeteo permanente al contrario cuando los partidos buscan el poder.

El PAN, por ejemplo llevaba un ritmo de poco más de 15 millones de votos, en el 2000 y 2006. Pero en 2012 tuvo un tropezón que le costó 14.8 por ciento de sus votos tradicionales. Y cayó hasta el tercer lugar.

La candidatura de izquierda, primero en la persona de Cuauhtémoc Cárdenas y luego con Andrés Manuel López Obrador, han mostrado un crecimiento constantes de votos. Con el michoacano lograron en el 2000 poco más de 6.2 millones de votos; con el tabasqueño en 2006 se dispararon hasta los 14.7 millones y en 2012 superaron los 15.8 millones.

En términos generales la votación nacional creció en proporciones del 4.6 por ciento en 2012 respecto de 2006; mientras que en 2006 respecto de 2000 se registró una caída en la participación del orden del 5.5 por ciento. La ola, la ola.

Priistas en apuros

Un estudio encargado por la politóloga Melita Peláez a su equipo de expertos en puntos de vista y presentado en el programa del periodista Carlos Ramírez, “Hablémos de Política” transmitido en EfektoTV, da cuenta de cómo la nueva dirigencia en el PRI tiene un reducido margen de acción para reestructurarse antes de la batalla electoral de 2018.

Además de confirmar que Manlio Fabio Beltrones quedará como el último político en dirigir al Revolucionario Institucional, porque Enrique Ochoa Reza se comporta más como directivo de una empresa corporativa, el efecto de las elecciones del 5 de junio es altamente tóxico para los planes del tricolor.

El PRI no sólo perdió gubernaturas, también los bastiones generadores de votos.

Por ahora los cinco principales centros de mayor votación en el país están gobernados por la oposición. A saber la CDMX donde hace años el PRI no tiene nada que hacer; Veracruz que aporta poco más de 5.6 millones; Puebla con 4.1 millones de sufragios, Guanajuato con 4 millones y Nuevo León que aporta 3.5 millones al padrón electoral.

Lo más grave para los tricolores es que en 2017 se juegan el estado número uno en generación de votos, el Estado de México, que aporta al padrón 11 millones de sufragios.

La plaza más importante en votos que gobierna el PRI es Jalisco con 5.5 millones, luego Chiapas con 3.2 millones. Coahuila donde también habrá elecciones el próximo año, juega con 1.9 millones de votos. Los demás estados aportan en promedio menos de un millón de votos cada uno.

Con los resultados de los comicios del 5 de junio, el PRI gobernará con trabajos el 46 por ciento de la población asentada en 15 entidades del país, cuando tenía 19.

El PAN estará al frente de 10 entidades, el PRD de la mano con el PAN en otras cinco; el PVEM en Chiapas y el independiente en Nuevo León.

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¿Tras el chorizo power?

El corresponsal de El Rincón del Chamán, que tiene sus credenciales en el Toyocan Daily News, confirma que las elecciones del Estado de México en 2017 son claves para el PRI, tanto que si las pierde poco podrá hacer en la presidencial de 2018.

Por ahora las expectativas de los candidatos que buscarán hacerse del chorizo power son:

En el PRI está muy cantada la eventual candidatura para Luis Videgaray quien encabeza las preferencias del primer círculo, pues se trata de un funcionario clave en el gobierno federal para conservar el control de la entidad y la fortaleza de su partido. Aunque sigue jugando en la presidencial.

En caso de que la decisión no vaya por esa ruta, otras opciones las representan Ana Lilia Herrera, Carolina Monroy –que busca premio de consolación-, pero también están apuntados Ernesto Nemer y los tradicionales Gerardo Ruiz Esparza, Alfonso Navarrete y Sergio Manzur.

Del lado del PAN, no hay claridad, pues si bien está perfilada Josefina Vázquez Mota podría ser sacrificada en una eventual alianza con el PRD.

Alejandro Encinas bien podría repetir como fórmula del PRD y eventualmente apoyado por Morena, una vez que ambos partidos limen sus asperezas. Por ahora Andrés Manuel López Obrador anunció que va con Delfina Gómez Álvarez, pero tampoco tiene garantía de que complete el ciclo.

Es más, dicen que López Obrador tiene más interés en el número de votos que consiga en la contienda mexiquense para apuntalar su candidatura en 2018, que en la gubernatura misma. Bueno, eso dicen.

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Lavaderus est

1.- Con la venia de don Ángel Viveros.

— ¿Cómo se dice dirigente nacional del PRI en lenguaje modernizador?

— CEO.

2.- El number one de Los Pinos pidió no confundir los acuerdos alcanzados entre la SEP y el SNTE: “que ni siquiera se entienda que es darle marcha atrás a la reforma educativa”, subrayó.

Bueno, pero de que se está replanteando y habrá cambios, que ni qué.

3.- Alejandra Barrales es la dirigente nacional del PRD. Ya se sabe de qué lado masca la iguana.

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