Renovación de concesiones, alienta el coqueteo de televisoras con #YaSabenQuién

*Televisa y TVAzteca no quieren sorpresas y apapachan al puntero en las encuestas

*Obrador tuvo más espacio en la televisión comercial; le siguió Meade y al final Anaya

Por Víctor González, periodista.

Un nuevo romance se gestó en medio del lodazal de las campañas políticas. A la estela de muerte de candidatos, alcaldes y políticos, el “rayito de esperanza” logró conquistar el corazón de quienes antes aborrecía y despreciaba: las televisoras.

El odio devino en un gran amor. Los ataques y acusaciones mutaron al respeto y la exaltación; del “peligro para México” y del revire de ser parte o estar al servicio de la “mafia del poder”, se fueron al cesto de la basura. Y acabaron por el “amor y paz”, sin chairos, sin pirrurris, sin fifis.

Aunque no hay amor desinteresado. Más bien es un amor aventurero. El Amlove dio el sí para ganar espacios y audiencias. Ellas, las televisoras, como las novias de pueblo, aceptaron para seguir siendo vistas como las estrellas en el firmamento.

Y todo por la Presidencia, para aquél. Y para mantener las concesiones, para ellas. Amor con amor se paga.

No es para menos, el 31 de diciembre del 2021 se vencen prácticamente todas las concesiones de Televisa, alrededor de 250, y de TV Azteca, unas 180, tal como quedó asentado en los cambios que se dieron con el llamado apagón analógicopor medio del cual se transitó a la televisión digital terrestre.

Es decir, que de ganar la Presidencia -todo puede ocurrir, y si no hay que ver a Alemania en el Mundial, que de favorito le fue de la patada- López Obrador podría incidir ante el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) que tiene la encomienda legal de prorrogar todas las concesiones y permisos de las televisoras.

Si bien es cierto que el IFT es un órgano con autonomía constitucional queda la duda de qué tanto puede pesar el Poder del Ejecutivo sobre sus decisiones.

Es así que el miedo no anda en burro, porque si llega a ganar Andrés Manuel López Obrador, podría cumplir con la advertencia -que varias veces ha hecho-, de que se revisarían las concesiones. Claro, sin importar lo que diga el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

Este nuevo romance tiene además su lado familiar. El suegro de Emilio Azcárraga es uno de los más fervientes morenos, es uno de los más cercanos “apóstoles” del bautizado por el historiador Enrique Krauze como el “mesías tropical”.

Y enfrente está Esteban Moctezuma Barragán, brazo derecho de Ricardo Salinas Pliego, luego de haberlo sido del ex presidente Ernesto Zedillo, quien le dio vida al “Peje” para que pudiera ser candidato al gobierno de la Ciudad de México, pese a no cumplir con los requisitos de residencia.

Las televisoras, sobre todo Televisa y Tv Azteca, y en menor medida Multimedios, se convirtieron en soldados no del presidente, sino del aún candidato, y le dieron todo su amor en la pantalla, sólo por el hecho de que era quien punteaba las encuestas, con el afán de conservar el insumo esencial de su existencia: las concesiones para operar.

Varios ejemplos de ello los relató el experto en la materia Raúl Trejo Delarbre en unas de sus colaboraciones en el periódico “La Crónica”, el pasado 11 de junio, cuando afirmó que López Obrador “recibe más espacio que cualquier otro candidato presidencial”.

Basado en el monitoreo que el Instituto Nacional Electoral (INE) encargó durante la campaña electoral a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, toma como ejemplo el periodo del 30 de marzo al 27 de mayo, cuando los noticieros evaluados destinaron 2,148 horas de transmisión de notas de los candidatos presidenciales.

Andrés Manuel López Obrador recibió 26 por ciento; José Antonio Meade (a pesar de ir en tercer lugar en las encuestas), el 24.4 por ciento, y Ricardo Anaya, el 22.5 por ciento. El Peje recibió en TV Azteca, el 26.2 por ciento; el 25.6 por ciento, en Imagen, y el 24.2 por ciento en Televisa.

Desde 1988, aseguró Trejo Delarbre, “no se veía un manejo noticioso tan parcial y, sobre todo, tan homogéneo en la televisión mexicana”.

En ese periodo, por ejemplo, Denise Maerker destinó en Televisa el 32 por ciento a López Obrador; a Meade el 21 por ciento, y a Anaya el 19.3 por ciento. Y en una semana (del 16 al 22 de abril), el tabasqueño ocupó el 42 por ciento de los espacios.

Con Javier Alatorre, TV Azteca le dio a Obrador el 31.2 por ciento; a Anaya el 28 por ciento, y a Meade el 21 por ciento.

Resume que en general, en casi todos los noticieros a la campaña de Ricardo Anaya “se le da menos espacio que a las otras dos”.

No así en las notas sobre las acusaciones (de las que no hay, hasta ahora, acusaciones formales relacionadas con la venta de una bodega y lavado de dinero) en contra de Ricardo Anaya.

El siete de junio, a raíz de un video en donde aparece un hermano de Manuel Barreiro (quien le compró la nave industrial a Ricardo Anaya), haciendo señalamientos hasta ahora no comprobados en contra del panista, Denise Maerker en Televisa le dedicó ¡once minutos con 12 segundos! Transmitió el video completo, de 5 minutos con 23 segundos. A Anaya solo se le dio 1 minutos con 37 segundos de réplica.

En Hechos de TV Azteca, que conduce Javier Alatorre, se le dieron 8 minutos con 15 segundos, contra 1 minuto con 35 segundos de Anaya. En Imagen Noticias de Cadena Tres, de Ciro Gómez Leyva, se le dieron 7 minutos con 35 segundos a la acusación contra 1 minuto con 18 segundos a la respuesta de Anaya.

Trejo Delarbre concluye que las acusaciones contra Anaya recibieron el 81 por ciento en “Imagen Noticias”; el 83 por ciento en “Hechos” de TV Azteca y 86 por ciento “En Punto” de Televisa.

Frente a ello, sostuvo Raúl Trejo “no había valor auténticamente periodístico en ese video, confeccionado como instrumento político en contra de un candidato presidencial”.

Como si fuera una pinza, por un lado, la Procuraduría General de la República (PGR) convertida en el brazo político vengador del Ejecutivo, dejando a un lado la procuración de justicia que tanto se necesita, y por el otro, medios de comunicación al servicio de los intereses del poder.

Por eso ahora se explica la “entrevista” tan modo que se le hizo en Televisa, en el programa “Tercer Grado”, a López Obrador, cuando un directivo, cuatro periodistas de la casa y uno de fuera, lo dejaron que dijera lo que quería en sus largas pausas, sin incomodarlo, sin cuestionarlo. Vaya, ni el copetín se despeinó.

Y ahora, el cierre de campaña en la casa de las patadas, el estadio Azteca, en donde los dos anteriores candidatos presidenciales metieron gol y lograron el campeonato: Felipe Calderón y Enrique Peña.

Desde las televisoras ya casi se escucha la proclama a favor de San Andrés, el nuevo santo de su devoción: ¡presidente presidente!

Y cómo no, la Presidencia bien vale unas concesiones o al revés… ¿O no?

Fotos tomadas de Quadratín e Internet.

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