Renovación cubana

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 No, nos equivocamos cuando, al observar en la red un video con el cuestionamiento sereno de jóvenes cubanos a su régimen, sentimos en el ambiente vientos de cambio.

No era un video explosivo de opositores recalcitrantes, tampoco propaganda imperialista, palabra esta última que de tan usada se ha vuelto útil sólo como insulto sin sustancia.

Se trataba de universitarios inconformes con las reglas absurdas y retrógradas de un régimen que en sus inicios vetó a los Beatles por considerarlos nocivos para la formación de sus ciudadanos y que hasta hace dos semanas prohibía la libre adquisición de computadoras, reproductores de dvd y teléfonos celulares. Que controla el acceso libre a Internet, todos los medios de comunicación y que justifica estas medidas con el argumento de la amenaza yanqui.

Es cierto que el embargo comercial mantenido por Estados Unidos contra la isla durante todos estos años no ha sido criminal –como dice el establishment cubano–, sino absurdo. Sin embargo, también ha servido como justificación para mantener incomunicados a los cubanos. Y esto, lejos de beneficiar al régimen, lo ha ido mermando. Eso fue lo que observamos en el video (ver post Aires Nuevos en Cuba, febrero 8 ): críticas objetivas sobre asuntos cotidianos.

El control excesivo de la economía por parte del estado se convirtió en la restricción de libertades básicas, como el derecho a la información.

Las transformaciones que vemos ahora en Cuba son empujadas por su propia realidad.

Esto no quiere decir que estemos viendo el fin del socialismo en la isla, pero sí la modernización de un sistema que luce tan derruido como las casas de muchos barrios de La Habana. Y eso sin duda es bueno.

El régimen sabe muy bien que, como el gatopardo, hay ocasiones en que es necesario cambiar para que todo siga igual.


Perla Oropeza

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