¡Ah Chihuahua! Los frentes electorales de Anaya

En el cuarto de guerra de Ricardo Anaya sus estrategas prenden veladoras para que las acusaciones del presunto desvío de recursos públicos federales en Chihuahua se convierta en un factor que determine el sentido de las elecciones federales de este año.

Y todo, sin que se despeine el hoy precandidato solitito del frente PAN-PRD-MC.

Pero no hay que irse con la finta. Si bien en el círculo anayista ven al gobernador Javier Corral como un elemento clave que le puede dar un impulso definitivo a Ricardo Anaya, en política ningún apoyo es gratis.

Mientras Corral le pega a la candidatura de José Antonio Meade desde el terreno hacendario usando al ex góber César Duarte como bandera, el otro frente electoral de Anaya se apellida Yunes, aunque los beneficios políticos del juicio al otro Duarte, Javier el jarocho, ya no son tan taquilleros y hasta han comenzado a pasar de moda. En el caso de Yunes la confrontación abierta es contra el candidato tropical, Andrés Manuel López Obrador.

Esta claro que buena parte del discurso electoral del queretano tiene que ver con el combate a ese monstruo de mil cabezas que se llama corrupción, pero hay que decir que este tema tiene tantos hoyos negros y aspectos no resueltos que puede terminar en un guión de telenovela, o serie de televisión muy entretenidos para el público en general pero sin resultados efectivos.

Por ejemplo el soporte de las acusaciones del caso Chihuahua por desvío de recursos públicos para financiar campañas, está a cargo de testigos protegidos, pero todos sabemos que los menos confiables en ese terreno son los que acusan desde las sombras a cambio de jugosos beneficios. ¿Les pagan para que peguen?

Chihuahua y Veracruz son pues dos importantes frentes electorales para la candidatura de Anaya, lo malo es que solamente tiene justificación en esta etapa en la que la transición tiene como tributo el enjuiciamiento y encarcelamiento del gobernador saliente, cuando la oposición gana la plaza. Y si no ahí tienen el caso casi salido del horno del ex góber de Nayarit.

Y tome nota. En el cuarto de guerra de Anaya ya dan por hecho que un tema en los debates de los presidenciables será el de César Duarte. Será un tema muy taquillero.

Corral en su laberinto

Javier Corral acusó a la Secretaría de Hacienda y el gobierno de Peña Nieto @EPN de terrorismo al intentar estrangular las finanzas de Chihuahua al recortarles indebidamente 700 millones de pesos del presupuesto anual.

Pero antes, el gobierno de Chihuahua tomó acciones legales contra un colaborador de César Duarte y secretario general adjunto del PRI, Alejandro Gutiérrez por presunto desvío de 250 millones de pesos para las campañas del PRI. La intención era salpicar a Manlio Fabio Beltrones, pero ahí toparon con pared. Esto fue obra de los muy desprestigiados testigos protegidos.

En el primer caso las acusaciones de Corral le pegaron directamente a Meade pues fue quien autorizó el presupuesto federal y las transferencias a los gobiernos de los estados. El punto es que las declaraciones subieron tanto de tono que Corral acusó alegremente al gobierno federal de terrorismo hacendario.

Que se defendiera Meade de los señalamientos de Corral está en su derecho, lo malo fue la justificación de las oficinas de Hacienda que por un error en el número de cuenta no se depositaron los 700 millones de pesos. Aunque la respuesta de José Antonio González Anaya fue sincera, un error de 700 millones si cala.

También respondió @EPN y aunque lo hizo como jefe de gobierno, se dejó sentir el respaldo por los colores de su partido y eso se lo criticaron airadamente los anayistas. Pues sí, como diría el clásico.

Pero lo que más llamó la atención en estos dimes y diretes fue la respuesta de Pancho Domínguez, el gobernador de Querétaro y presidente de la Comisión de Hacienda de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), quien paró en seco a Corral y descartó el “terrorismo hacendario”.

Pancho Domínguez dijo que no tiene quejas de ningún gobernador sobre la transferencia de recursos federales a los estados. ¡Zaz y bolas! Y si bien prometió revisar los dichos del góber Corral, advirtió que en caso de tratarse de un déficit, corresponde a cada gobierno estatal resolverlo y no a la Secretaría de Hacienda.

Y como para no dejar dudas Pancho Domínguez comentó que nunca, en ningún momento, ningún gobernador ha tenido un acercamiento para decir que hay terrorismo de Hacienda o que actúe a favor de un partido u otro.

Aunque ya sabemos que en campañas se dice cualquier barbaridad, las acusaciones de que Hacienda actúa por consigna de partido son graves y deben probarse. ¿Qué no?

Lo malo para Corral es que su desempeño al frente del gobierno de Chihuahua no ha sido el mejor, sobre todo en el ámbito de la inseguridad.

La posición de Pancho Domínguez -por cierto paisano y correligionario de Ricardo Anaya- pone en entredicho la estrategia de Javier Corral y la deja como acción electorera. Esta diferencia confirma que la división entre panistas es profunda. Y si no que le pregunten a los rebeldes con causa y a Javier Lozano Alarcón quien no ha bajado a Anaya de joven autoritario.

Banderas de humo

Corral se metió al proceso electoral 2018 por una puerta trasera -antes de navidad- cuando inició un proceso penal contra Alejandro Gutiérrez a quien acusó de desviar recursos para las campañas del PRI con el apoyo de testigos protegidos por las sombras.

Pero Manlio Fabio Beltrones les ganó la mano y anunció que solicitó un amparo contra cualquier acción de las autoridades de Chihuahua para involucrarlo en hechos que le resultan ajenos y que calificó de excesos al calor de los tiempos electorales. El amparo le fue otorgado Beltrones y Corral no dijo ni pío.

Por el tono de la competencia electoral lo único que pueden esperar los electores es una contienda que convierta en campo de guerra las campañas, donde se acusarán de todo y las injurias y denostaciones siempre estarán por encima de las propuestas.

La corrupción es una de las banderas más socorridas para esta campaña, pero este discurso queda en el aire cuando recordamos que por intereses partidistas el Congreso ha sido incapaz de nombrar ya no digamos al Fiscal General de la República, ni siquiera han logrado un acuerdo para elegir al Fiscal Especial Anticorrupción, nombramientos que si bien nos va ocurrirán hasta el siguiente sexenio. Las banderas contra la corrupción quedan reducidas a consignas que se hacen humo.

o.o.o.o

Fotos: Tomadas de Internet.

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