Tec&Com / Inversión, desarrollo, bienestar digital…

José Alfredo Pulido Ponce, especialista en Comunicación Estratégica.

@japponce

Vivimos una impactante y dinámica revolución con la incorporación de la tecnología a nuestra vida cotidiana. Nunca en la historia de la humanidad la tecnología ha sido tan determinante como ahora para poder alcanzar más altos índices de desarrollo, de armonía y sincronización humana. De bienestar, en una palabra.

Las tecnologías han sido un elemento transformador en la historia de la humanidad, un motor de progreso y prosperidad sin duda alguna. Por la tecnología se ha salvado la vida de millones de personas, se han mejorado los resultados de la educación, se han incrementado la comunicación y la conectividad, se han reducido los costos de bienes y servicios y la calidad no deja de aumentar.

Establece la ONU que “las tecnologías de vanguardia ofrecen un poder inmenso para impulsar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, pues su uso estimula el crecimiento, la prosperidad y la sostenibilidad ambiental”.

Es notable que una infraestructura de red y aplicaciones de las tecnologías de la información y las comunicaciones (Internet, computadoras, teléfono móvil…) han acelerado el progreso económico y social de los países, así como el bienestar de todas las personas, comunidades y pueblos.

Alcanzar el bienestar digital nos coloca en un estado en el que el uso de la tecnología aporta valor, focalizándose en lo importante como el desarrollo humano y social, en términos de calidad de vida para la sociedad y los individuos.

Existe la preocupación en algunos sectores de la sociedad por encontrar mejores formas de hacer, nuevas prácticas tecnológicas y sociales que pueden contribuir al bienestar, al reducir la desigualdad social y económica.

Proteger derechos fundamentales como: la democracia, la protección del medio ambiente, el fomento de la paz, el derecho al desarrollo, las libertades fundamentales, el progreso económico y la equidad social, entre otros, son acciones esenciales para los países que como México pretenden ubicarse en la vanguardia del desarrollo.

Inversión digital

El bienestar digital está integrado por un bloque de derechos fundamentales que se ejercen con una conexión y se verifican cuando la autoridad los garantiza en forma de servicios en la red que ayudan a mejorar la calidad de vida de las personas y crear las condiciones que favorecen la creación de redes sociales.  

Puede concluirse qué con la ausencia o una pobre política pública, regulación y servicios en red, se anula el bienestar digital, una violación concreta de los derechos por el Estado y el gobierno y una degradación real del bienestar que todos merecen.

Tener acceso a los servicios de telecomunicaciones es un derecho, que se vuelve más poderoso cuando el Gobierno toma el liderazgo, estimula y orienta la transformación digital de la sociedad. Cuando lo deja a la oferta libre del mercado reduce las oportunidades, principalmente, a los marginados, a los inhábiles a los menos urbanizados y tecnificados. Esto es lo que no debe pasar.

Para que no suceda, necesitamos de un Estado que fomente el desarrollo sostenible y aumente la cooperación con miras a generar, difundir, adoptar y adaptar tecnologías de vanguardia.

Aunque hemos avanzado, en México se invierte poco en tecnología, la cobertura es limitada y no se asume para mejorar la enseñanza y educación, con lo cual se reducen las posibilidades de alcanzar pronto el bienestar digital. No hay en las nuevas políticas educativas, de salud y laborales principios claros que supongan un desarrollo sólido, sustentable y, muy importante, incluyente mediante el uso de la tecnología. 

De acuerdo con datos del (INEGI, 2016 más de la mitad de los hogares en el país NO disponen de conexión de internet (53%), sólo 45.6% cuentan con computadoras y 73.6% son usuarios de telefonía móvil, lo cual confirma un alto índice de personas marginadas y excluidas del uso y acceso a estas tecnologías. Aunque la económica es la principal barrera la mayor oportunidad existe en la alfabetización digital.

Qué hacer: Invertir más, enseñar mejor

Aún queda mucho por hacer, dado que gran parte de la población de México vive en condiciones de pobreza y vulnerabilidad, excluida de espacios donde pueda hacerse presente en una sociedad donde hoy la información y el conocimiento son los principales generadores no sólo de riqueza, sino de bienestar.

Si la 4T quiere combatir la desigualdad no hay recurso más valioso para igualar derechos y oportunidades que Internet y la Telecomunicaciones. Necesitamos un Estado Digital, con proyectos y programas de estrategia digital que generen bienestar e igualdad, que facilite el acceso pero que transfiera habilidades para el uso productivo de las TIC.  Una sociedad digital que empodere al ciudadano, con capacidad para alcanzar la justicia social.

El artículo 6 de la Constitución establece que “el Estado garantizará el derecho de acceso a las tecnologías de la información y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluido el de banda ancha e internet”.

Es notorio que se ha incumplido con el acceso universal, afectando a diversos grupos sociales… pero lo peor, lo crítico, es que no se ve una ruta, un camino esperanzador donde el conocimiento, la información y el uso de la tecnología se constituyan en fuentes fundamentales de creatividad, pluralismo, bienestar y progreso.

Imagen: SDPnoticias

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