Tec&Com / Impuesto Digital Global para Aumentar el Bienestar Local

José Alfredo Pulido Ponce, especialista en Comunicación Estratégica

@japponce

Hoy que se descubre la trama de evasores, de lo que se trata con una nueva Ley es de aumentar la recaudación de grandes empresas globales digitales para mejorar la redistribución y la situación de todos.

México se adhiere a la tendencia internacional en materia de Economía Digital al proponer modificaciones legislativas para que las plataformas que prestan servicios digitales desde el extranjero paguen el Impuesto al Valor Agregado (IVA), y así se conviertan en una importante fuente de recaudación en el futuro.

La iniciativa de la 4T en el Senado sugiere reformar las leyes del Impuesto al Valor Agregado y la Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, y establece los mecanismos regulatorios necesarios para que empresas extranjeras de servicios digitales audiovisuales paguen impuestos en el país.

El cobro de impuestos a plataformas digitales como Netflix, Amazon  Prime, Apple, Youtube y Spotyfy, y otras empresas digitales trasnacionales que operan en México y no pagan impuestos, podría alcanzar una cifra cercana a cinco mil millones de pesos, según cálculos de la nueva Secretaría de Hacienda.

Las principales operadoras de estos servicios en México – Netflix y Spotyfy- tienen una participación de mercado del 82.7% y del 97%.

El 24.6% de los usuarios mexicanos de 18 a 34 años, tenían contratado un servicio para utilizar plataformas de internet para acceder a contenidos audiovisuales. Un informe del regulador de las telecomunicaciones y la radiodifusión en México señala que el 71.7% de esos usuarios, tiene contratado esta clase de servicio con un proveedor extranjero: Netflix.

La propuesta del grupo parlamentario, además de atender la equidad tributaria entre prestadores de servicios nacionales y extranjeros, busca que los contenidos de las plataformas digitales tengan, al menos, 30 por ciento de producción nacional.

Estiman que esta clase de recaudación permitirá invertir mayores recursos en fomentar la identidad nacional y estimular valores artísticos y expresiones de la cultura local, además de fortalecer y apoyar la producción mexicana audiovisual.

Que pasa en el mundo…

Actualmente, hay un debate respecto a la oportunidad de crear un Impuesto Digital, especialmente aplicable a los servicios digitales.

Los países desarrollados han solicitado que las grandes compañías digitales paguen los impuestos correspondientes a los servicios prestados en su territorio, independientemente de su residencia fiscal, dado que la casa matriz de la mayoría de las compañías se ubica en Estados Unidos, pero su facturación proviene de las filiales asentadas en paraísos fiscales. (Moren, 2019)

Organismos internacionales como la UE, el G20 y la OCDE están centrados actualmente en la elaboración de soluciones coordinadas, permanentes y duraderas, con el propósito de garantizar hacia el 2020 que los ingresos fiscales derivados de las actividades en línea sean equitativos con los de la economía tradicional y que los países lleguen a un acuerdo internacional para una nueva base de tributación digital.

En términos generales, varios países han aplicado un modelo similar, enfocado a la captación de impuestos al consumo –México está en eso- y con un registro local obligatorio para las empresas. Casi nadie se ha atrevido con el equivalente a un Impuesto sobre la Renta u otra clase de gravámenes, dado que ahí la discusión no está resuelta: se trata de una disputa entre países acerca de quién tiene derecho de cobrar los impuestos a la riqueza que generan las actividades digitales.

Más recaudación, más bienestar

Al momento, México aún no ha avanzado en la determinación de que empresas extranjeras que prestan servicios digitales en el territorio nacional, paguen al menos los impuestos que ya cubren las empresas locales que ofrecen ese tipo de servicios.

No obstante, con esta clase de iniciativas se intentará desarrollar un modelo temporal para garantizar una imposición fiscal justa, eficaz y favorable al crecimiento del mercado, teniendo en cuenta los diferentes tipos de servicios y bienes que se comercializan en nuestro país.

Hacia el futuro lo ideal será buscar una solución multilateral de consenso, armonizar la política fiscal internacional y, con ello, aumentar la recaudación en beneficio de un Estado de Bienestar, de mejores prestaciones estatales, caminar hacia un escenario de justicia tributaria internacional que mejore la calidad de vida de las personas.

Construir así un mundo más justo donde las grandes compañías globales obtengan utilidades, pero también compartan su tributación y cooperen con el colectivo local, donde se genera valor, para estimular su desarrollo.

Establecer normas de vanguardia vinculadas al mercado internacional, que respondan a una problemática más de la globalización (los pocos recursos que aporta la economía digital) no será sencillo, pero el esfuerzo inicial trae un poco de luz para hacer frente a las maniobras elusivas de las multinacionales y de gobiernos como el estadounidense, principalmente, que las protegen.

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