Tec&Com / TIC, telemedicina, calidad de vida

Por José Alfredo Pulido Ponce, especialista en Comunicación Estratégica @japponce

La tecnología ha sido un motor de progreso y prosperidad durante prácticamente toda la historia de la humanidad.

La incorporación de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en todos los aspectos de la vida cotidiana de las personas, organizaciones y el gobierno, ha generado infinidad de beneficios que se han traducido en una mejora en la calidad de vida y salud del ser humano.

Arthur Schopenhauer, refiriéndose a la condición humana, decía que la salud es lo único que verdaderamente debería importar a las personas, por encima de las posesiones y belleza: “En general, las nueve décimas partes de nuestra felicidad se fundan en la salud”, sentenció. Por eso, incorporar el uso de las TIC a la salud ayudará a vivir más y mejor, primordialmente de aquellos que menos tienen.

Una política integral de salud y TIC implica aprovechar la oportunidad de que brindan la tecnología para aumentar la cobertura, el acceso efectivo y la calidad de los servicios de salud y la rentabilidad de la capacidad instalada y recursos que ya se tienen para el cuidado de la salud humana.

Aunque no es un pensamiento religioso y si muy fraternal, la carga que soporta esta idea podría hacernos reflexionar y asumir la responsabilidad sobre el impacto de la salud en la vida de las personas, más en aquellas que casi no tienen casi nada -como la población indígena- la cual padece las mayores probabilidades de morir por falta de atención médica.

Algo tendría que hacerse para que el derecho humano a la salud amplíe su cobertura, aumente su conectividad e información que permitan fortalecer las políticas públicas y las herramientas que se utilizan para prestar servicios a distancia y calidad que protejan, promuevan y restauraren la salud de la población marginal con el apoyo, claro está, de medios electrónicos que faciliten el acceso a tecnología sanitaria más potentes.    

Es nuestra responsabilidad atender la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que establece que todos los Estados miembros de la ONU acordaron alcanzar la cobertura universal de salud para el año 2030. La cobertura universal de salud requiere, dice la ONU, “el fortalecimiento de los sistemas de salud en todos los países, con estructuras de financiamiento sólidas para determinar no sólo que servicios están cubiertos, sino también como se financian, administran y prestan.

Cobertura

Sobre la cobertura, el 30.9% del total de las localidades del país se encuentran en condiciones de aislamiento. En ellas se concentran más de 3.1 millones de personas que, por esta misma situación, se hallan sin acceso a servicios de salud. (Coneval,2018). Un análisis global del IFT (2018) muestra que el 82% del total de las localidades con presencia de población indígena cuentan con cobertura móvil en la tecnología 3G, pero sólo 40% de las localidades tienen acceso a cobertura 4G.

Conectividad

La conectividad remite al desarrollo de redes, al despliegue de una mejor infraestructura, a la ampliación de la capacidad de las redes existentes y el desarrollo de competencias en el sector de las TIC para incentivar la reducción de costos. Es un área de oportunidad, la cual podría beneficiar a los más desprotegidos, a los más aislados de esta clase de servicios, con el surgimiento de la CFE Telecomunicaciones, la empresa del Estado que pretende llevar Internet a todo el país.

La apuesta del gobierno es brindar conectividad a bajo costo en 10 mil puntos estratégicos con el fin de atender a 80% de la población de escasos recursos en zonas empobrecidas y de difícil acceso.

Telemedicina

La Telemedicina es uno de los avances más significativos de la época, ya que permite no sólo el ahorro de recursos y tiempo, dado que asistencia es remota, sino que garantiza la posibilidad de que los servicios de salud se den manera horizontal y universal.

El CFE Telecomunicaciones sin duda genera esperanzas, pero la estrategia tiene que ser puntual y enfocarse en el uso de las TIC para reducir las inequidades en el acceso a la atención médica y asegurar que llegue de forma correcta a todas las zonas que están lejos del radar de influencia de las principales unidades de salud.

Al momento no se sabe de programas específicos de impulso a la salud de poblaciones marginales mediante el uso de la tecnología que amplifiquen la calidad y cobertura de los servicios y aún más, la universalicen. Es evidente que, en esta materia, hacen falta estrategias más claras para contribuir al desarrollo integral y bienestar común de los pueblos indígenas y con ellos reducir las brechas de desigualdad que subsisten y generar canales de comunicación que estimulen su desarrollo.

Imagen tomada de SDPnoticias.

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