Tec&Com // Tecnología, privacidad y espacio público

Por José Alfredo Pulido Ponce, especialista en Comunicación Estratégica.

“Los ciudadanos han renunciado voluntariamente a parte de su soberanía y privacidad…”: FR.

Presagio de un futuro que ha llegado para quedarse, en el confinamiento pasamos, de un plumazo, de vivir de manera tradicional y mayoritariamente presencial, a un espacio público enteramente digital, a una sociedad líquida -no imaginada del todo ni por los más experimentados futurólogos- en la que voluntariamente se cede, a grupos privados, soberanía y privacidad.  

Soberanía y privacidad

Un espacio virtual, que sustituye al espacio físico y nos aísla, pero donde ahora se compra, se aprende, se enseña, se negocia, se trabaja, se entretiene, se interactúa. Un espacio efímero, en el que prevalece el cambio y la incertidumbre,

La vida social en el espacio público se ha modificado radical y progresivamente. Las tecnologías de la información y comunicación han sustituido las formas comunes de interacción entre los seres humanos, la manera en la que transmiten e intercambian información, y el estilo con el que se divierten.

Hoy en día estas funciones se han trasladado de los espacios físicos tradicionales a la comunicación en el ciberespacio. En ese tránsito pasamos de ser una sociedad sólida, fructífera y verdadera, a una sociedad líquida, maleable, escurridiza, cambiante y efímera. Habrá que navegar con cautela.

Tecnología y sociedad

Los datos confirman el tamaño del espacio digital en el que socializamos casi todo:

  • Las tendencias mundiales indican que estamos en un nivel sostenido de crecimiento en dispositivos y uso de tecnologías de la información. En México se calculan 75.8 millones de internautas. Hoy tal vez muchos más por necesidades de salud, educación, trabajo y socialización. (IABMéxico,2019)
  • Se estima que el número de dispositivos conectados en el planeta pasará de 1 mil millones (2016) a 14 mil millones en 2022, más del doble de la población actual. Esta tendencia aumentará porcentualmente gracias al confinamiento que provocó la pandemia.
  • Más del 50% de los usuarios de internet lo utilizan para conectarse con sus contactos y escuchar música. Esta tendencia se fortalecerá cada vez más en actividades relacionadas con el video, la radio y la lectura de libros, asociadas al aprendizaje.
  • Las redes sociales son cada vez más relevantes para los usuarios al incrementar su penetración y frecuencia de uso. “En diciembre pasado había unos 10 millones de personas conectadas cada día, en promedio, a reuniones en Zoom. Para fines de abril ya eran 300 millones”. (Trejo, 2020)

Al dimensionarlo tamaño, impacto y poder, constatamos que un puñado de monopolios de aplicaciones y redes sociales controla una vasta porción de todas las comunicaciones públicas y privadas, sus conversaciones e interacciones.

Tales aplicaciones tienen el poder, sin oposición, para censurar, restringir, editar, dar forma, esconder y alterar virtualmente cualquier forma de comunicación entre privados, ciudadanos y grandes audiencias públicas. El riesgo de control, manipulación social y violación a la privacidad y otros derechos, bajo el pretexto de la pandemia, es muy alta.

Privacidad y espacio público

En el pasado reciente, los espacios públicos tradicionales, como plazas, calles, parques, alamedas y mercados, fueron escenarios para diversas prácticas sociales que le dieron vida a la ciudad, pueblos y comunidades. Contribuyeron a la socialización de las personas. Eso quedó atrás y la ciudadanía digital esta privatizada, incluso en el caso de las entidades públicas que dependen de Google para expandir la educación.

Hay quienes piensan que las TIC salvan vidas y preservan los derechos humanos. Garantizan, con aciertos y errores, la vigencia de los derechos humanos durante la pandemia, manteniendo el acceso a la salud, educación, la cultura y la información. Ese es su principal aporte. Después de la pandemia, dicen, van a ayudar a que las economías crezcan y se desarrollen más rápidamente que en cualquier otro momento de la historia de la humanidad.  

Otros, consideran que es importante fijarse en la igualdad de acceso a estas nuevas tecnologías. La desigualdad se ha puesto de manifiesto con las clases a distancia de universidades y escuelas, un verdadero caos. El confinamiento afecta de manera más grave a familias desfavorecidas, sin medios ni recursos como computadoras y conexión para atender las clases.   

Lo que es un hecho, en el mundo por venir, es que las nuevas tecnologías tendrán que ser reguladas con el fin de preservar la convivencia, la seguridad y el derecho a la privacidad en los entornos urbanos. Apoyemos la idea de asumir responsabilidades y de encontrar soluciones planetarias para problemas que son globales. Con solidaridad, generosidad, valor podrá incidirse en esta vida líquida e intentar solidificarla de nuevo. Cambiar actitudes del tener por una más humana de ser.  

Foto: Quadratín.

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