Tec&Com2020 // Desarrollo Digital y T-MEC

Por José Alfredo Pulido Ponce, especialista en Comunicación Estratégica @japponce

La revolución digital –alimentada por todos al interactuar a toda hora con la tecnología celular, de cómputo y obtener a cambio entretenimiento, información, conocimiento– ha transformado nuestra vidas y sociedades a un ritmo vertiginoso y a una escala sin paralelo en la historia de la humanidad.

Para el Banco Mundial, con la tecnología digital los países del mundo, México entre ellos, “tienen la oportunidad única de acelerar el desarrollo socioeconómico, conectar a los ciudadanos a los servicios, y construir un mejor futuro”.

La acelerada transformación digital que estamos viviendo, como resultado de la globalización, afectará a todos los sectores de la economíay seguramente activará nuevos modelos comerciales, productos, servicios, nuevas formas de crear valor y empleos.

De acuerdo con estimaciones del sistema bancario, la economía digital mundial en 2016 representaba un valor de USD 11.5 billones, o sea 15.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, y se espera que esta cifra llegue a 25% en menos de una década, sin contar la aceleración generada por la pandemia en los mercados digitales.

En el mundo, el tsunami digital tiene el potencial de eliminar las barreras que se interponen entre las personas y las oportunidades, pudiendo favorecer a los más necesitados, a los excluidos, a los más pobres y vulnerables. El crecimiento de la economía digital abre nuevas oportunidades económicas que es posible utilizar en beneficio de todos:

Los datos digitales que se generan y procesan de manera dinámica podrían ser utilizados con fines de desarrollo y para resolver problemas sociales y las plataformas tecnológicas ofrecen la oportunidad, sin excepción, de acceder a cantidades sin precedentes de información e intercambiarla, facilitan las transacciones y el establecimiento de redes.  

Dos componentes de la industria digital, son indispensables para acceder a este nuevo mundo: internet y habilidades nuevas. Sin embargo, el acceso desigual a estos factores de desarrollo abre una enorme brecha que dificulta la participación en la economía digital y reduce la evolución de muchos grupos sociedades.

México en la economía digital

El país no cuenta con proyectos concretos y transparentes que permitan confirmar una mayor cobertura de internet, un tránsito integral hacia la digitalización, ni tampoco programas que fortalezcan las habilidades digitales de la sociedad, principalmente de sectores vulnerables.

No obstante que la economía digital recibirá un gran impulso con la entrada en vigor del T-MEC, por el momento es limitada la capacidad del Estado mexicano para aprovechar esta oportunidad.

El tratado incluye un nuevo capítulo de comercio electrónico, “sector que ha crecido al doble en el primer semestre del año en el país”, de acuerdo con cifras de la ALAI. “Mientras que el comercio electrónico representaba 3 por ciento del PIB en 2013, la proporción alcanzó casi 5 por ciento en 2018”. (INEGI).

De hecho, la economía digital abre nuevas y extraordinarias oportunidades para la recuperación, al estimular el mediocre crecimiento económico que México ha exhibido durante décadas. La pregunta es si el Estado Mexicano, su política económica y los políticos tendrán el talento, y sobre todo la voluntad para generar crecimiento, desarrollo y bienestar, utilizando nuevos recursos como los que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación.

Lo que vemos al momento es que no estamos preparados. No estimulan el desarrollo de plataformas digitales, ni un modelo de negocio basado en datos. Prevalece la impresión que es mucha la ignorancia, la ineptitud y la omisión, que no se está valorando adecuadamente el tema.

Oportunidad en el mundo digital

En México, como en otras zonas del mundo, además de la pobre capacidad tecnológica local, no se han generado políticas y regulaciones que se adapten a las rápidas transformaciones digitales que están experimentando economías y sociedades globales. Se han puesto parches, evidentemente insuficientes.

Por ello, es urgente que las políticas y los políticos respondan de mejor manera a las nuevas dinámicas de la economía digital, a fin de lograr resultados más inclusivos. Urgen iniciativas eficaces en el mundo digital, que se integren y se pongan en práctica para mitigar los efectos económicos de la pandemia, en salud, empleos, educación, comercio, ciencia, tecnología y la inversión, entre otros.

AMLO logró en EU uno de sus grandes éxitos políticos, que ahora es necesario se reflejen en la economía. Para un mundo nuevo debemos adoptar nuevas políticas y regulaciones que contribuyan a una más justa distribución de los beneficios y una mayor cooperación, que reduzcan la brecha de ingresos, la desigualdad y estimule tanto la economía como el desarrollo digital en beneficio a los más desprotegidos. El desafío es grande, la oportunidad mayor.

Imagen de portada: Quadratín.

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