Tec&Com2020 // Caos en la educación a distancia

Por José Alfredo Pulido Ponce, especialista en Comunicación Estratégica @japponce

El gobierno autollamado de la cuatrote vive el caos, una gran incertidumbre y no sabe por dónde ir en materia de educación en línea y uso de la tecnología. Vemos autoridades indecisas sobre la estrategia y sin capacidad real para articular programas ante el desafió en que nos puso la pandemia.

Tambaleos, falta de estrategia eficaz, nula comunicación con los maestros, poca información y ayuda para las familias que ignoran si sus hijos aprenderán o no en este ciclo escolar o será otro año perdido.

Los políticos y sus políticas exhiben escasa inteligencia, limitada imaginación y pobre capacidad para planear, trazar una ruta que ayude a enfrentar con éxito el reto que impone la necesidad de enseñar y aprender desde casa a millones de educandos.

El desafío de mudar con eficacia y eficiencia la educación del aula a las pantallas de televisión, computadora, tableta o celular está casi perdido.    

No han sabido resolver el algoritmo del aislamiento y la distancia que la pandemia ha impuesto a maestros, estudiantes y padres de familia: ni con “Aprende en casa 1” y por lo que se ve tampoco con “Aprende en casa 2”. El modelo de educación a distancia de emergencia ha sido ineficaz   y afecta a todos los niveles educativos por discriminatorio y excluyente, principalmente de quienes no tienen acceso a tecnología interactiva.

El fracaso se manifiesta con el desfase y la curva de aprendizaje del dominio de la modalidad a distancia. Lo que se percibe es frustración y falta de conocimiento en los colectivos docentes, dificultad en la conectividad, poca capacidad de las familias para adaptar el espacio doméstico para dedicarlo a actividades escolares, falta de equipamiento tecnológico en casa y pobres habilidades para enseñar a sus hijos.

Maestros

Algo queda claro en la educación virtual: aunque sea muy criticado, el docente es imprescindible para el proceso de enseñanza-aprendizaje del estudiante. En el maestro se sostiene todo el sistema escolar del país. Los nuevos modos de gestionar la escuela –sin horarios, aulas físicas, control directo sobre el grupo, libros como apoyo- la tecnología- confirman la fragilidad de los docentes en temas de pedagogía, uso de herramientas-TIC y trabajo colaborativo. Urge que los docentes desarrollen habilidades digitales, así como la adecuación de contenidos educativos al mundo virtual. 

Cobertura y conectividad

Algunas de las debilidades que más impactan al programa educativo virtual es la cobertura y la conectividad. En México, casi 2 millones de habitantes no cuentan con servicios de electricidad para acceder al modelo de educación a distancia propuesto por la SEP. Las regiones más afectadas son la rurales. Además, el 8% de los hogares carecen de televisor y sólo el 77% de los habitantes pueden acceder a banda ancha móvil o datos para navegar en internet mediante un dispositivo celular.  Eso significa que tres de cada 10 no tienen recursos móviles suficientes para su educación en línea. Las medidas adoptadas han sido insuficientes. Se requiere aumentar la conectividad y la infraestructura digital para la educación.

Futuro

Es concluyente que la diferencia entre los estratos económicos más altos y más bajos condiciona el derecho a la educación y profundiza, hoy más que nunca, las desigualdades socioeconómicas. El enorme contraste que existe entre los niños con acceso a internet y computadoras es el más pobre entre los países de la OCDE, uno de los peores en América Latina y el más lamentable entre países como México.

El gobierno federal tuvo varios meses para desarrollar una plataforma en internet, ofrecer contenidos e interactividad y que la educación fuera lo más semejante a una relación de enseñanza-aprendizaje como si se estuviera en el aula. No lo hizo y hoy los estudiantes, maestros y padres no saben qué hacer y menos como hacer que los niños aprendan y los maestros enseñen con calidad.   

Es una decisión estratégica, sin duda. Pero, no hacerlo, va en contra de la equidad social, al no empoderar a las comunidades, construir capacidad local y apuntalar las mediaciones con las TIC, en el entendido, además, de que la escuela tradicional parece condenada a desaparecer ante el empuje de las nuevas y poderosas formas de socialización actuales que se basan en las TIC.

Hoy más que nunca el sistema educativo debe asegurar que los estudiantes no dejen, por falta de recursos financieros, tecnológicos y de conectividad, su preparación académica. Urge que se reoriente el gasto para mejorar la infraestructura educativa con herramientas tecnológicas y conectividad universal y, sobre todo, empoderar a los docentes y afianzar la gratuidad. Sólo así podrá hacerse realidad el derecho pleno a la educación de niñas y niños.

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