¿Habrá alternancia en el 2024?

Por Jesús Sánchez, periodista independiente // @Chucho_Sanchez

De un tiempo para acá, diría el maestro José Emilio Pacheco, como que la atmósfera política del país nos recuerda que esta película ya la vimos antes.

Aunque siempre son odiosas las comparaciones, un politólogo hipster diría que la política de este sexenio tiene mucho el estilo vintage de los setenta (a 33RPM) , aunque para un venerable baby boomer esto huele a episodios de la historia guardados en el baúl de los que ya no queremos acordarnos.

Será por eso que hay quienes juran y perjuran que el echeverrismo no se ha ido del todo, y que muchas decisiones actuales nos hacen creer que “ni nos perjudican ni nos benefician sino todo lo contrario”.

Para uno que otro trasnochado setentero, estamos en un punto en el que damos un paso adelante y dos para atrás, como dijera el célebre Vladi Ilich.

El largo y difícil camino político recorrido, que permitió a los mexicanos la alternancia en el poder presidencial, los cambios sin ruptura, chocan hoy con un proyecto político proclive a caer en la tentación de volver a los tiempos que le permitieron a Mario Vargas Llosa acuñar aquella frase que definió a México como la ´dictadura perfecta´.

A pesar de que Ernesto Zedillo asumió con madurez el histórico episodio de la alternancia en el poder que puso fin a 70 años de priismo casi único, hoy parece que se quieren reeditar un modelo de gobierno que creíamos guardado en el baúl de los cacharros.

Ya sabemos que en política no hay coincidencias, en realidad hay indicios que nos hacen sospechar que estamos de vuelta al pasado, región 4T.

Aquí algunos datos curiosos.

**Hace muchas décadas el PRI tuvo un sello preponderantemente militar, tan fue así que al menos una decena de dirigentes tenía carrera militar, el último fue Alfonso Corona del Rosal. En estructura, el PRI tuvo además de los sectores campesino, obrero y popular, un sector militar, hasta que fue eliminado.

En los tiempos actuales los militares no están en la estructura del partido hegemónico, pero ni falta les hace pues están en posiciones clave del gobierno federal y estatales, en tareas distintas a las del uniforme ligadas a la administración y los negocios. El actual podría considerarse el sexenio más militarista de los últimos 50 años.

**En 1989, Ernesto Ruffo se convirtió en el primer gobernador electo del país, que rompió con la condición hegemónica del partido casi único, el PRI. De eso ya pasaron 33 años y ocurrió 13 años después de que Luis Echeverría concluyera su controvertido sexenio.

Para el año 2000, la alternancia a nivel gubernaturas fue tal que un tercio del país era gobernado por la oposición, incluido el Distrito Federal; seis gubernaturas del PAN, cuatro del PRD y una más, la de la capital con una alianza extraordinaria integrada por PAN-PRD-PT y PRS.

Hoy el PRI ha perdido casi todas las gubernaturas que tenía y solo le quedan tres: Estado de México, Coahuila y Durango.

**La pluralidad democrática tuvo su punto de partida en las reformas impulsadas por Jesús Reyes Heroles. Años más tarde y sólo después del gobierno de Carlos Salinas de Gortari fue posible alcanzar la autonomía de los organismos electorales y posteriormente se logró lo que parecía imposible, la alternancia en el poder presidencial.

Del 2000 a la fecha se han registrado cuatro eventos de alternancia en la Presidencia de la República.

**En 1997, con Salinas como presidente, el PRI perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

Desde entonces el voto diferenciado se había convertido en un contrapeso para el gobierno federal en turno.

En la primera parte del sexenio de AMLO, el nuevo gobierno obtuvo mayoría absoluta en el Congreso lo que le permitió una serie de reformas constitucionales. En la segunda parte el voto diferenciado se impuso nuevamente.

**La práctica que no ha desaparecido es la de designar a los candidatos por dedazo o encuesta, es lo mismo.

Volver, volver, volver

Algo ocurrió que regresamos a los tiempos de la aplanadora partidista.

El partido hoy en el poder, Morena, es la versión remaxterizada del PRI pues de no tener una sola gubernatura en 2018, hoy tiene 22 gobernadores y contando. Como en los mejores tiempos tricolores.

Hasta aparece que los desvelos y las discusiones sobre la reforma del Estado, el sistema de partidos, la democracia participativa, el acotamiento del presidencialismo, a partir de un jefe de Gabinete, todo ha quedado de lado para dar paso al renacido presidencialismo.

Un presidencialismo de leyenda, el mismo que motivó ayer y hoy esta imagen:

__¿Qué horas son…?

__Las que usted diga, señor presidente.

Pero con todo y la fuerza moral que lo hace inmune al contagio de virus, según sus fieles seguidores, hay otros datos que lo hacen ver como personaje de la época de la guerra sucia.

Ricardo Anaya está por cumplir un año en el autoexilio, mientras que al tal Alito Moreno lo traen como lazo de cochino. Hay muchos otros casos por el estilo. Dirán que igual ocurre en Cuba, Venezuela, El Salvador, Bolivia, y hasta en Rusia.  

¿Qué va a pasar? Es una pregunta de difícil respuesta. Lo que está a la vista es que no habrá reforma electoral que elimine de un plumazo al INE; cuando se vaya Lorenzo Córdova y los comisionados estrella, será otra historia.

Lo hemos dicho, Morena se parece tanto al PRI, sobre todo al de la época de Echeverría.

En prospectiva, la transición al siguiente sexenio será muy complicada. Mucho muy complicada.

Columnómetro de Aquiles Baeza.

1.- Las protestas callejeras contra la carestía y la escasez de productos básicos desbordaron las calles de Buenos Aires (querido). La inflación argentina ya superó a la de Venezuela, esto parece cuento de horror. A quién se le ocurrió entonces eso de venderle a los argentinos el avión presidencial mexicano, si no tienen para atender las necesidades básicas de la población. Puras ocurrencias. Es cierto y no exageramos.

2.- Que van a reabrir el caso del asesinato de Colosio, dicen. Y seguramente avanzará a la velocidad de las investigaciones que buscan la otra veldad-veldad en el caso Ayotzinapa. Y si no pregúntenle a Alejandro Encinas.

Por cierto, ¿ya detuvieron al asesino de los sacerdotes jesuitas?

3.- A todo Presidente mexicano en su cuarto año sexenal, dice el Inge Tierritas, le pega el síndrome de Iván el Terrible; no creer ni tiene confianza en nadie, ni siquiera de sus colaboradores más cercanos… ve con desesperación cómo se le acaba el tiempo y no soporta pensar que tiene que compartir su lugar en la historia. ´Sí el Águila Hablara´, Miguel Alemán Velasco.  

4.- Tuitazo.

__Si no se corrige el camino, México podría tener una crisis al inicio del próximo sexenio. Gabriela Siller Pagaza @GabySillerP

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