El Día del Presidente, todo igual

Por Jesús Sánchez, periodista independiente // @Chucho_Sanchez

Desde que tenemos memoria los informes presidenciales ha sido considerados el Día del Presidente y parece que eso seguirá igual.

Aunque el mensaje de los miles de spots que se difunden como una especie de thriller de lo que será el cuarto informe de este sexenio, es el de “no somos iguales”, en El Rincón del Chamán nos quedamos con lo que decía la bisabuela Toya, que hay unos más iguales que otros.

Los informes presidenciales deberían ser un ejercicio abierto de rendición de cuentas y no espacios para el culto a la personalidad. Deberían.

Cierto es que en otros sexenios los informes presidenciales eran eventos casi faraónicos, se organizaban como si fueran fiestas de XV años echado la casa por la ventana. Pero en estos tiempos no hay mucha diferencia.

Por lo visto a nadie de los que integran la corte de palacio nacional le interesa saber qué es lo que el ciudadano informado espera escuchar, y lo que menos preocupa es determinar si hay interés o no en el mensaje presidencial.

Lo que les importa es quedar bien con el pastor y por eso no hay muchas diferencias en la parafernalia de los informes de los presidentes militares revolucionarios, los civilistas, los neoliberales y el de la 4T.

Todos posan para la foto de la autocomplacencia. Lo de menos es el diálogo entre poderes, lo de menos es la rendición de cuentas.

Porque los 21 mil spots diarios que se difunden en los canales de televisión de todo el país caen en el lugar común de que en este gobierno son unas chuchas cuereras, que se acabó la corrupción, que hay ahorros maravillosos, que ya casi casi somos como Dinamarca.

¿Y la crisis de la violencia, la inflación, el estancamiento económico? Bien gracias.

Al final el informe presidencial es como otra mañanera, pero de peluche. Nomás.

Aunque ahora con la sucesión adelantada la atención de los influencers estará en las corcholatas y taparroscas de ya saben quién. Pero esa es otra historia.

Informes al hoyo negro

Tanto gasto para que los informes presidenciales queden arrumbados en el cuarto de los trebejos de la historia.

Hagamos un ejercicio de memoria y díganos qué recuerda de los informes de gobierno de los últimos 30 años. Tómese su tiempo. Para que no nos acusen de exagerados, a ver quién recuerda lo destacado del III Informe de la 4T, el del año pasado. En fin.

Para los lectores de más edad quizá recuerden aquel informe de José López Portillo cuando con lágrimas en los ojos gritó: “Ya nos saquearon, no nos volverán a saquear”. Luego anunció la nacionalización de la banca. Y ya.

El soliloquio

En los últimos 14 años, el Día del Presidente no ha sido otra cosa que un soliloquio.

Esto como consecuencia de la reforma legal de 2008 que eliminó la obligación de los presidentes a acudir ante el pleno del Congreso para ofrecer un mensaje alusivo al Informe de Gobierno. Un escándalo de legisladores opositores evitó que en 2006 Vicente Fox diera su mensaje en la tribuna de San Lázaro y desde entonces a nadie se le ve interés en cambiarlo.

Hoy como hace años no habrá diálogo directo entre poderes y el secretario de Gobernación será el encargado de entregar el Informe por escrito al Congreso.

En el espacio cerrado de Palacio Nacional, el evento será como un acto casi litúrgico.

Un país dividido

Los espots del IV Informe de Gobierno están hechos con los mismos patrones, culpar de todo al pasado, la descalificación a lo que parezca neoliberal, el cuestionamiento a los medios de comunicación que no divulgan como verdades únicas los mensajes del gobierno; la justificación al desempeño de las fuerzas armadas en todos los niveles de la vida nacional.

¿Cómo ser más inclusivos con los mexicanos que opinan diferente?

El mensaje presidencial, está dirigido a la clientela electoral, la mitad del país.

La otra mitad de los ciudadanos mexicanos espera que se reconozca la dramática situación que enfrenta la nación para superarla.

Entre otros, estos son algunos temas que podrían destacarse en un informe de rendición de cuentas.

*¿Serían capaces de reconocer que no han logrado cumplir la promesa de convertir al sector salud de México como el de Dinamarca?

*Lo prudente sería que el Ejecutivo federal admitiera que tanto el Insabi como Birmex tienen serios problemas con la distribución de medicamentos. Que sus estrategias han sido un fracaso.

*Desde hace cuatro años a los enfermos de cáncer se les sigue prometiendo que habrá medicamentos oncológicos. Y nada.

*Los niños no tienen esquema completo de vacunación. Es inaudito.

*Un buen gesto sería que el presidente apurara a las autoridades de la FGR a esclarecer la fraudulenta la compra de ventiladores y mascarillas por unos 960 millones de pesos y que no fueron entregadas, de acuerdo a datos contenidos en la denuncia e investigación que realizó la diputada María Elena Pérez Jaén.

*Cómo puede estar orgulloso un presidente de ceder el manejo de la educación de millones de niños y jóvenes a gente sin preparación

*¿Y el fraude de Segalamex (la Consupo de la 4T)? Bien gracias. Se trata de algo así como la Estafa Maestra en tiempos de la 4T. A poco Ignacio Ovalle nada tiene qué decir.

*Aunque se presuma que en 2022 disminuyó la tasa de homicidios dolosos en México, en el acumulado sexenal la cifra récord es de más de 130 mil muertes violentas, lo que distingue al actual sexenio como el más violento de los últimos tres.

*La iniciativa preferente que enviará el Presidente este fin de semana al Congreso para incorporar a la Guardia Nacional a la Sedena, será anticonstitucional y terminará en la Corte. Y si la Corte cede, estaríamos a nada de tener un gobierno militar.

*Un espot promocional dice que los neoliberales nunca se hubieran atrevido a construir obras como el AIFA, y, “pues no”.

*El caso Ayotzinapa sigue como antes, en un callejón sin salida.

*La tragedia de los mineros en Coahuila mostró incapacidad para atender esta crisis. Y no, no les ayudará electoralmente el próximo año. A menos que piensen que la tragedia les cayó como anillo al dedo.

*El Tren Maya y Dos Bocas se están convirtiendo en insaciables consumidores de recursos públicos.  

Y así, con la presentación del IV Informe de Gobierno iniciamos el quinto año del sexenio, que en los usos y costumbres del sistema político mexicano es considerado el último.  

Columnómetro de Aquiles Baeza

1.-  Casualidades.

El secretario de Gobernación entregará este jueves el paquete del IV Informe y lo recibirá nada más y nada menos que el líder de la Cámara de Diputados, que también es su fan y aliado en la sucesión adelantada.

2.- Chin, parece que Adán López ya no es bienvenido en Puebla. Y si no, pregúntenle a Barbosa.

3.- Vergonzoso el desenlace de la sustitución de Arturo Sarukhán al frente de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), que fundó hace 30 años. La Semarnat optó por un militante no por un científico.

4.- Qué le pasó a Enrique Alfaro, ya parece acólito del Conacyt.

Fotos tomadas de Quadratín.

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