2024: Perfilan la candidatura ciudadana

Por Jesús Sánchez, periodista independiente // @Chucho_Sanchez

Las elecciones federales del 2024 marcarán un antes y un después en el desarrollo de la vida democrática nacional, porque por primera vez podría impulsarse una candidatura ciudadana arropada por partidos de muy distinto signo ideológico.

Los partidos por si solos, frente a la hegemonía del partido en el poder, tiene muchas desventajas pues pese al compromiso para ir coaligados a la competencia electoral, no cuentan con cuadros partidistas lo suficientemente fuertes para superar al aparato del Estado.

Loa tiempos están cambiando, como diría Bob Dylan y aunque se daba por perdida hace unos meses, la alianza de los veteranos partidos PAN-PRI y PRD -que en distintas etapas fueron hegemónicos- resucitó de entre los desahuciados e hizo que retemblara en sus centros el gobierno y su partido.

Lo más interesante es que a pesar de los chismes, las insidias y la desconfianza en torno al exgobernador de Campeche, Alito Moreno, la oposición en México cerró el año 2022 echando por la borda una contrarreforma constitucional electoral diseñada para acabar con el INE y arrancó el 2023 con la buena noticia de una presidencia en la SCJN dispuesta a hacer valer la independencia del poder judicial.  

En esta etapa de lo posible y lo probable, no echan por tierra ampliar la alianza a partidos como el Movimiento Ciudadano (MC), lo que dispersaría menos el voto en la elección presidencial y establecería los términos de una competencia en suelo menos disparejo.

Pero el rasgo distintivo de estos escenarios es el reconocimiento de que sin las organizaciones civiles y el respaldo ciudadano, los partidos no son nada o cuentan muy poco.

De ahí que la alianza [email protected], integrada por el Frente Cívico Nacional, Poder Ciudadano, Sí por México, Sociedad Civil México y Unidos por México demandaron a la alianza partidista opositora considerar un ´candidato ciudadano´ que podría tener mayor legitimidad y arrastre ante el electorado.

De lograrse esta expectativa, sin duda pondría en serios aprietos a cualquiera de las corcholatas conocidas.

De cuajar la propuesta de una mega-alianza entre organizaciones civiles y partidos (de oposición) la competencia escalaría a niveles impensados y con resultados que podrían ser sorprendentes.

La confirmación de las alianzas opositoras en Coahuila y el Estado de México hacen factible un episodio ´atípico´ como este.

Desde hace unos meses en Palacio Nacional se juega a las adivinanzas, el reto es atinarle al nombre del eventual [email protected] de la oposición, pero en esa bolsa meten de todo; políticos, intelectuales, periodistas, influencers, legisladores, a [email protected] sus crí[email protected], y sobre todo a muchos cartuchos quemados.

En Palacio Nacional les asusta un candidato que pueda rebasar a sus corcholatas.

Se sabe que las votaciones del 2024 serán elecciones de Estado. El plan C electoral que aún debe aprobar el Congreso y que la Suprema Corte podría desautorizar parcialmente, está pensado para favorecer al partido y a los candidatos oficiales. NI más ni menos.

En realidad, cualquiera de las corcholatas podría ser él o la [email protected] en virtud de que la prioridad en Palacio Nacional es que se afiance el proyecto de AMLO, porque el proyecto de AMLO es una marca registrada.

Las elecciones de 2024 encontrarán a una sociedad profundamente dividida, lo malo es que no lleva a ningún lado bueno mantener la estrategia de la confrontación y el odio social. Superarlo es la parte difícil de esta etapa.

Lo malo en el proyecto de Palacio Nacional es que se parece mucho al priismo de otras épocas, en el que el Presidente comienza a dejar de serlo, incluso para sus más cercanos, conforme se acerca el cambio sexenal. Eso es costumbrismo. Al gran elector comienzan a hacerle el vacío. Solo en las dictaduras y en una que otra dictablanda el gran elector queda como el ´santito´ o figura nacional de la veneración, hasta acuñan monedas e imprimen billetes con su imagen.

La sola confirmación de la alianza PAN, PRI y PRD para 2024, encendió los focos rojos en Palacio Nacional, pero el sello que logren imprimirle las organizaciones civiles hará la diferencia.

Columómetro de Aquiles Baeza

1.- Sostener la precandidatura de la corcholata favorita ha significado un muy alto costo político para quién la promociona. Las tragedias y persistentes problemas en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, no solo se traduce en un malestar social de los chilangos sino que puede convertirse en el detonador de la derrota de Morena, en al menos capital del país en 2024.

2.- I will be back? #EsClaudia se dio una escapada a Puebla, comió un plato de guajolote con mole, saludó a los gobernadores, les encargó el changarro y regresó de volada, no vaya siendo.

3.- En eso de hacer como que no pasa nada, sí pasa.

La permanencia de Yasmín Esquivel en la Corte también le significa un enorme costo de legitimidad al inquilino de Palacio Nacional, pues no se trata de una falta menor como quieren creer sus corifeos. Cada caso en el que participe la ministra será dominado por la sospecha de la duda.  

La simulación no lleva a nada bueno.

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