Visiones y revisiones: Lo bueno cuenta mucho…

Texto de Fernando Gómez Suárez, para El Rincón del Chamán.

“Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho” Dice el presidente Peña Nieto previo a su IV informe de Gobierno. Pero dice mucho más. Admite que existe una política errónea de comunicación, una deficiente estrategia de comunicación que no ha logrado difundir con precisión ni influido en la opinión pública.

Los amanuenses de la comunicación presidencial se han quedado en el ostracismo, pues todo desde Los Pinos resulta fácil operar y se convierte la función pública en pasividad gracias a la comodidad que ofrece trabajar para el jefe del poder ejecutivo y al poderío que pudiera ejercer el federal presupuesto publicitario.

Y es que el sexenio anterior gastó sin mucha eficacia ni eficiencia un presupuesto publicitario cinco veces mayor al del año 2006. Algunos medios de comunicación se malacostumbraron, otros, se ofendieron al haberles reducido dicho presupuesto o de plano cortado el patrocinio.

La política de comunicación ha errado, no ha sido efectiva al no contener o controlar los daños inherentes a casos emblemáticos de este sexenio como los 43 desaparecidos de Ayotzinapa o el tema de la Casa Blanca o el departamento en Miami, o los casos de corrupción que muchos ciudadanos castigaron con su voto en las pasadas elecciones donde el partido en el poder perdió bastiones otrora fuentes electorales seguras como Veracruz (tercer mercado electoral más importante del país) y Quintana Roo (principal entidad generadora de divisas de México).

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“Lo bueno cuenta mucho…”, pero dice más lo malo, aseguran los tabloides amarillistas cuyo tirajes en Gran Bretaña, España, Francia y Alemania por ejemplo pueden alcanzar por cada medio hasta más de un millón de ejemplares tan sólo en un domingo cualquiera. En México el diario de mayor tiraje apenas logra los 150 mil ejemplares auditados.

Así que tampoco es una asunto de perversidad de los medios, de malversación de fondos publicitarios, o de una molestia social absoluta (aunque buena parte de la crítica se desate ahora y se desahogue en redes sociales), si no que obedece a una mala ejecución del control de los medios y de relaciones públicas (de poder) entre todos los entes.

Tan sólo con periodistas que a diario trato como comunicador corporativo existe un desdén derivado de funcionarios que creen que la comunicación debe ser vertical como en los mejores años del viejo sistema político mexicano. Hay periodistas vetados, muchos por parte del inner circle del presidente en turno. Estos cercanos colaboradores le han compartido enemigos al respectivo presidente, otras ocasiones, amigos cercanos que antes no podían ser expuestos a la opinión pública por sus trapacerías y negocio$ ocultos influenciaban en los medios encargándoles a ciertos directivos en ciertos medios, más conocidos por sus dotes negociantes que por sus habilidades periodísticas, “ahí como cosa suya” la cancelación de la columna, la supresión del dato, del nombre, del tema.

Si bien esa línea que siempre se ha dictado desde el poder es determinante en algunos medios se ha debilitado por factores como una mayor profesionalización de los reporteros o una mayor independencia de los medios, o una mayor aunque relativa libertad de prensa, lo cierto es que también hay muchos errores que comenzaron con la alternancia.

La improvisación, la falsa libertad de prensa que enarboló Vicente Fox relajó el trato institucional entre medios y Presidencia. El sexenio siguiente quiso mejorar esa relación con cañonazos publicitarios que , si bien saturaron el espectro radiofónico y televisivo, no fue suficiente, como nunca lo será, sólo por aumentar la cantidad de dinero para tratar de incidir en los editoriales y notas de las redacciones.

No todo se reduce a una mal manejo de relaciones públicas, o a una deficiente estrategia y campaña de comunicación, obedece a que hay una soberbia por parte de los funcionarios en el poder quienes pretenden que escondiendo la cabeza desaparece el problema, confiando en que la memoria es corta, que la impunidad reina y que aquí no pasa nada.

Cuando un presidente, mandatario, líder, etcétera deja de escuchar y sólo encuentra en el canto de las sirenas esa melodía de malos consejos o se aísla por que ya está harto de que no lo entiendan, y asume que todo es parte de un complot, entonces empiezan a crear mundos paralelos.

La campaña previa al informe de gobierno del presidente pretende mostrar un acercamiento con la gente. Vemos en los spots al Presidente Peña platicando cordialmente con estudiantes, voluntarios de comedores comunitarios, miembros de las fuerzas armadas, productores de nopal y aguacate, usuarios del seguro popular, etcétera. Vemos la forma pero no el dato duro, las cifras concretas, de lo que debe informar, de lo que se ha logrado.

En la página de www.presidencia.gob podemos ver errores garrafales que entrecomillados se le atribuyen al mismo presidente: “Son hisotiras (sic) de vida que a mi me apasionan”, dice uno de los párrafos, mientras que en otro se lee: “Y ese ánimo positivo es el que nos da la fuerza para seguir camibiando (sic) lo que debemos cambiar”. Y Prosigue: “Lo que no podemos ser es derrotistas. Los mexicanos somos alegres, unidos y luchones. Vivimos la vida con actitud, echados pa´adelante (sic) y siempre listos para (contra sic) lo que venga”.

Aquí no quiero plantear una simple falla de ortografía o de sintaxis, como el vocero presidencial al carecer de entrecomillados, quiso justificar acerca del presunto plagio de la tesis profesional de Peña Nieto. Si no que demuestra el grado de descuido de los cuadros cercanos en materia de comunicación social. Errores tan elementales de no uno, si no cientos de colaboradores ahí reunidos con salarios, infraestructura, asesores y tiempo. Una maquinaria que debía ser precisa y cometiendo errores de principiantes.

“De la crítica se aprende y se corrige” explica en otra parte el presidente Peña Nieto. Quisiera ver si es que aprende de ello y deja de creer que todos están en su contra. Claro que siempre habrá adversarios, críticos, gente investigando. Cierto es que hay una deficiente y poco efectiva labor de comunicación social. No todo es apariencia y frivolidad. Hace falta mayor acercamiento real con todos los sectores sociales, no con elencos y personal cuidadosamente elegido.

Percepción real y manejo efectivo de situaciones reales. Los otros dos años que restan debieran ser el primero de logros y el siguiente de preparativos para la sucesión.¿ Acaso el presidente creerá que la gente de a pié, los profesionistas, los empresarios, estudiantes, amas de casa, están todos manipulados por la oposición? ¿Qué queremos que le vaya mal a México? No todo es percepción maníquea, debe ser auténtica y a los estrategas del círculo cercano les falta mucho, pero mucho por lograr. La forma ya no es fondo.

Postdata:

Muchos los asaltos en calle Cerro del Agua, allá en Coyoacán, en las afueras de Ciudad Universitaria. Asaltos a mano armada a automovilistas que entran y salen del campus. Estudiantes, trabajadores y maestros son víctimas constantes de quienes llevan tiempo allí y nadie en la demarcación hace nada.

Twitter: @fergomezsuarez

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