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En la senda del crecimiento mediocre

La buena es que el gobierno se comprometió a apretarse el cinturón, la mala es que México seguirá en la senda del crecimiento mediocre.

La verdad es que en los últimos años las autoridades financieras no le atinan.

Las expectativas de crecimiento del PIB para el próximo año, de acuerdo a las metas en el paquete económico 2017, se colocaron entre 2 y 3 por ciento. Aunque, claro, ese es el techo por lo que el dato final podría ser mucho menor.

Este es el sexenio del 2 por ciento y no es para presumirlo. Los expertos en puntos de vista coinciden en que por eso estamos como estamos.

Aunque los asesores buscan que los políticos lo ven de otra manera, los cambios en la Secretaría de Hacienda no deben considerarse como la fórmula mágica que revertirá todos los males que hemos resentido en los últimos años.

El último año que la economía mexicana creció arriba del 3 por ciento fue en 2012. Desde entonces no vemos una.

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Lo que empeora las expectativas es que venimos arrastrando una deuda pública cada año más abultada que no ha resuelto lo urgente y nos ha hecho quedar mal ante las calificadoras que han puesto notas negativas a nuestra capacidad crediticia.

Resulta increíble, aterrador, que los requerimientos financieros de los compromisos del país sean el equivalente del 50.5 por ciento del PIB y festejamos por adelantado que en 2017 se reducirá a 50.2 por ciento.

Digamos que la fuente optimista en esta historia ha sido invariablemente la Secretaría de Hacienda y el actor realista que ha puesto las cosas en su lugar es el Banco de México. Lo cierto es que en fechas recientes había tensión entre ambas instituciones.

Si quisiéramos un récord Guinness, habría que revisar el número de veces en que se han ajustado a la baja los pronósticos de crecimiento del PIB en México.

Tan sólo para 2016 andábamos en el rango de 2 a 3 por ciento y lo bajaron de 1.7 a 2.5 por ciento, lo cual es cada vez más probable. Y para 2017 los economistas del Banco de México lo ajustaron de 2.3 y 3.3 por ciento a 2.0 y 3.0 por ciento.

Esta última previsión fue la que se incluyó en el paquete económico y que palabras más palabras menos implica un enfriamiento en la dinámica del país, lo cual no es para presumir.

Si las cuentas no nos fallan en dos años -2016 y 2017- el gobierno federal habría sumado recortes por 408 mil millones de pesos; 169 mil millones el primer año y 239 mil millones el siguiente. Y los resultados positivos, hasta no ver.

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Panistas felices

La llegada de José Antonio Meade a Hacienda cayó bien entre los sectores financiero e industrial, pero principalmente entre los panistas, aunque el entorno que enfrenta será su prueba de fuego.

El actual líder de la Cámara de Diputados se voló la barda cuando aseguró que a Meade no le darían el beneficio de la duda sino un voto de confianza. Olé olé olé olé…

Meade pasa de actuar como Santaclos (sic) con eso del reparto de recursos a los más pobres vía Sedesol, a colocarse en una posición estratégica para recomponer las cosas aunque le quedan escasos dos años para hacerlo.

Además de los preocupantes índices del crecimiento mediocre, el nivel de endeudamiento es tan elevado que el margen de maniobra del gobierno es muy limitado.

Para los economistas no pasa de noche que el gasto corriente no se ha frenado lo suficiente y muchos programas irrelevantes simplemente consumen recursos sin aportarle nada al país.

El recortón es muy fuerte, de 239 millones de pesos. Eso sí, se mantendrá la construcción del nuevo aeropuerto y los trenes en Toluca y Guadalajara.

Como sea esto no es suficiente para curar el raquitismo en el crecimiento del país.

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1.-  Que conste. A Luis Miranda Nava, nuevo secretario de Sedesol, le costará trabajo dejar de lado el sospechosismo de que los recursos sociales servirán para inclinar la balanza en las elecciones del Estado de México. El caso es que Miranda hará exactamente lo mismo que hacía Meade, ni más ni menos.

2.- PRI y PAN la hacen de emoción.

Mientras Enrique Ochoa Reza sigue los pasos de Ricardo Anaya y hace política vía los spots, en el PAN, Felipe Bravo Mena, inició el proceso de investigación en contra del ex gobernador de Sonora, Guillermo Padrés y de la ex alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes, para su eventual expulsión.

Se acabó la manga ancha o la práctica de voltear para otro lado, habrá cero tolerancia a la corrupción, dijo el presidente de la Comisión Anticorrupción panista. Nadie sabe cuánto tardarán.

En el PRI llevan semanas analizando las expulsiones de sus filas de los gobernadores de Chihuahua, Quintana Roo y Veracruz. Y nada.

3.- Nuño… se placea en un mundo distinto.

Al secretario de Educación parece no haberle afectado los cambios en el gabinete. Comenzando la semana apareció en un programa de entretenimiento: comió tacos, se puso la camiseta de los Pumas y dijo que su abuelo que peleó junto a Zapata lo marcó por siempre. Ayer se dio el lujo de mostrar que no es tan duro como lo conocen los de la CNTE, se mostró muy emotivo cuando se reencontró con la directora de la primaria donde estudió.

No lejos de ahí, las críticas por hacerle el caldo gordo a Trump no amainaban, mientras su amigo Videgaray se despedía.

Nuño aparece en las encuestas de 2018 pero siempre a la cola. Alguien lo está ilusionando.

4.- Algo negoció la CNTE para regresar a las aulas. ¿De a cómo no?, dirían los malpensados.

Fotos: Cortesía de Quadratín.

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