Tec&Com / Ciberseguridad en un mundo digital que nos oprime

José Alfredo Pulido Ponce, especialista en Comunicación Estratégica.

@japponce

Internet es una extensa red de complicadas interacciones en las que hoy participa más de la mitad de la población mundial. Es una red descentralizada que nadie controla, donde cualquiera puede participar con sólo registrarse y sin necesidad de identificación.

Es un sistema con muchas ventajas, pero también muy vulnerable a la manipulación, el acoso y al crimen en sus más diversas formas. Sin las medidas de seguridad adecuadas, las personas, las organizaciones y los sistemas son vulnerables a los ataques cibernéticos que generan grandes y crecientes peligros.   

El presidente Obama expresó alguna vez que “las amenazas a la ciberseguridad son también una amenaza a la seguridad nacional, a la estabilidad financiera, a la privacidad y a la libertad”. Quien controla nuestros datos personales puede controlar nuestra vida, sesgar nuestras preferencias e influir en nuestros comportamientos. 

Enfrentamos en consecuencia nuevos retos en el contexto de la ciberseguridad y ciberdefensa. Riesgos latentes y emergentes que generan inestabilidad e incertidumbre social: ciberdelincuencia como el robo -de identidad, de información-, fraude y la difusión de pornografía infantil; el ciberespionajes; y el hacktivismo de colectivos como Anonymous, entre otros. 

Un problema Global

En la lista de las grandes amenazas del mundo el informe Global Risk 2014 del World Economic Forum aparecen los ciberataques en el puesto número cinco de los riesgos mundiales. Según cálculos citados en el Informe Ciberseguridad 2016 OEA|BID, el cibercrimen le cuesta al mundo hasta 575,000 MDD al año, lo que representa 0.5% del PIB Global. En América Latina este tipo de delitos cuestan alrededor de 90,000 MDD al ano.

De acuerdo con el estudio Tendencias de Seguridad en América Latina y el Caribe (2018) el cibercrimen le impacta a México entre 3,000 y 3,500 MDD al año. Datos de 2014 reportan un aumento de casi 300% en incidentes de seguridad cibernética más que en 2013.

La empresa GData informó hace cuatro años que “cada segundo México sufre 12 ataques cibernéticos, de los cuales más del 60 por ciento son contra el gobierno y 26% contra el sector privado. El robo de la información es el fraude más común en nuestro país”. (García, 2018).

México pasó, de 2017 a 2018 del lugar 28 al 63 dentro de la lista de países que integran el Índice Global de Ciberseguridad de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU). El país ha retrocedido de forma significativa respecto a las mediciones que hace la institución.

Diversos estudios realizados por empresas especializadas en seguridad de la información como Kaspersky y Symantec identificaron a México como uno de los países menos preparados para resistir ataques cibernéticos.

Ciberseguridad de cuarta  

Países en América Latina ya han avanzado en el diseño de una estrategia para contrarrestar los ataques cibernéticos mediante un marco jurídico robusto, la difusión de información y culturización al usuario sobre ciberseguridad y protección de datos, la capacitación, el trabajo conjunto gobierno-privados y el fortalecimiento de la ciberdefensa. En México, no entra en los planes y no se ve para cuando.

Dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 únicamente se menciona que “al promover el acceso a internet y banda ancha se pretende fortalecer la competitividad de las empresas y elevar la productividad de las personas trabajadoras. Por lo tanto, será necesario dar especial atención al desarrollo de operaciones de comercio electrónico y de ciberseguridad, así como al uso de productos financieros asociados al internet”.

Además de la escasa visión y previsión de recursos, no es visible por el momento ni la estrategia, ni la institución que articule el desarrollo de las acciones, el esfuerzo de los diferentes actores o se responsabilice de investigar, prevenir y procesar las conductas consideradas delictivas en materia de seguridad cibernética y el delito cibernético.

Algo debe hacerse. Las sofisticadas amenazas a la propiedad intelectual y a la privacidad, a la dignidad e integridad humana, a los sistemas y a los productos conectados, requieren estrategias y herramientas de ciberseguridad que garanticen en el marco de la Industria 4.0, ciberseguridad de calidad industrial y habilitados para la tendencia dominante de Internet.  

Hoy en día ya no es suficiente conocer y entender las amenazas del entorno, sino configurar propuestas actualizadas o novedosas que permitan, no solo proteger y asegurar los activos de información, sino defender y anticipar escenarios desconocidos o inciertos, que habiliten a las organizaciones y a los países para identificar y gestionar riesgos muy actuales.

En un entorno donde cuatro de cinco países no tienen estrategias de ciberseguridad o planes de protección de infraestructura crítica, México debería sostener una infraestructura digital moderna, robusta y segura, que proteja a los ciudadanos del cibercrimen y soporte su desarrollo. Un desafío más para la 4T.

Ilustración de portada, tomada de Internet.

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