Rendimientos del SAR, ¿entramos en la era de las vacas flacas?

Artículo de Antonio Sandoval, especialista financiero, para El Rincón del Chamán (Primera parte)

El Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) ya está en la segunda mitad de la fase de acumulación; hasta ahora el camino ha sido relativamente terso, pero conforme se acerque el momento en el que millones de mexicanos pasen a retiro sabremos el verdadero tamaño del problema que enfrentará no solo el sistema, sino el país en su conjunto.

Los actores parecen jugar su parte, al menos los dos que están directamente ligados al sistema como son la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), y desde luego, las Administradoras de Fondos de Ahorro para el Retiro (Afores).

consar

Pero, lo anterior es una buena noticia a medias, falta que un actor indispensable tome cartas en el asunto y hasta ahora no lo ha hecho, el poder legislativo.

Dicha instancia sabe la insuficiencia del nivel actual de las cuotas de aportación, y permanece pasiva. Lo que se gesta para México es un problema de gran magnitud si no actúa en breve, elementos como el ahorro voluntario y ajustes en el régimen de inversión solo pueden “atenuar” los efectos nocivos de largo plazo.

La mitad del camino es un buen momento para reflexionar, ejercer la autocrítica y fijar los retos de corto plazo que debe resolver el sistema para evitar que se convierta en un dolor de cabeza para el país.

Hace unos meses el Director General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), José Ángel Gurría, señaló que el prestigio del SAR estará en riesgo si no se realizan algunos ajustes y resuelven retos que ahí mismo definió, quizás con los años tengamos que darle toda la razón.

El mayor activo monetario del país

No se trata de elogios vanos, en poco más de 18 años los mexicanos hemos construido un Sistema de Ahorro para el Retiro con activos por un total de 2.55 billones de pesos al cierre de 2015; si dividiéramos esos recursos entre los 221 meses de existencia del sistema de cuentas individuales tendríamos que en promedio mes a mes se ahorran 11 mil 538.46 millones de pesos, algo así como 138 mil 461.52 millones de pesos anuales, un monto que pudiera ser mayor y que no existía 18 años atrás.

Podemos dimensionar la magnitud del ahorro que tenemos los mexicanos si lo comparamos con otro indicador muy conocido, al menos en el ámbito financiero, el de las reservas internacionales del banco central mexicano. Directamente no tienen nada que ver uno con otro, pero es un buen ejercicio de referencia.

De acuerdo con las cifras oficiales, al cierre de 2015 las reservas internacionales de México totalizaron la cantidad de 176 mil 723 millones de dólares, mientras que el equivalente en dólares de los recursos del SAR también al cierre de 2015 fue de 160 mil 839.80 millones.

Es decir, las reservas monetarias de Banxico solo son superiores en 15 mil 883.20 millones de dólares a los activos que maneja el SAR; la diferencia es importante todavía pero ya no tan lejos de ser alcanzada, sobre todo considerando los factores de erosión a los que se encuentran sujetas las reservas de Banxico desde hace varios años, mientras que la constante acumulación de activos en el SAR seguirá vigente por muchos periodos anuales más.

Ambos activos son propiedad de los mexicanos, uno de ellos es formalmente un escudo contra la volatilidad financiera, el otro es el patrimonio con el que millones de compatriotas vivirán su retiro, llegado el momento.

Se habla mucho sobre el escudo financiero del país, compuesto por las reservas de Banxico y una línea de crédito contingente del Fondo Monetario Internacional (FMI) por un monto de hasta 65 mil millones de dólares; la suma de ambas significa un monto de 241 mil 353 millones de dólares disponibles para enfrentar los vaivenes de los mercados financieros.

Las reservas sirven para blindar a México de las turbulencias financieras globales de corto y mediano plazo; paralelamente, se ha constituido un escudo monetario de largo plazo que tiene otra función, pagar la vejez de los mexicanos.

Contar con más de 100 mil millones de pesos propiedad de los mexicanos, para ser invertidos en los mercados financieros y también en proyectos de infraestructura, es algo que no estaba en el guion dos décadas atrás.

Si recordamos, años antes nadie sabía los recursos que tenía, no había idea del monto que cada trabajador disponía para su retiro, y no en pocas ocasiones faltó claridad por parte de las autoridades para explicar el destino de esos recursos; hoy contamos con el mayor activo monetario del país: el ahorro para el retiro.

siefore 2015

No solo eso, los ahorros consignados en el SAR han generado desde varios hace años infraestructura para el país, y la seguirán creando; es muy usual escuchar que los recursos que administran las Afores solamente se invierten en los mercados financieros, lo que no es del todo correcto, también se destinan a proyectos de infraestructura.

Al cierre del primer semestre del año pasado la información oficial señalaba que las Afores contaban con inversiones por un total de 803 mil 573 millones de pesos en el sector productivo nacional, mediante 136 mil 164 millones de pesos en inversiones con instrumentos estructurados nacionales; 492 mil 766 millones de pesos en deuda privada y 174 mil 643 millones en renta variable nacional.

Los recursos de las Afores financian prácticamente 25 por ciento del total de deuda privada local de largo plazo colocada en el mercado.

Las inversiones financieras forman una parte importante de las estrategias de las Afores para obtener rentabilidad, pero las inversiones productivas también destacan, con el plus del impulso que se registra en diferentes sectores de la economía nacional por la generación de infraestructura para México.

Los recursos de las Afores canalizados a proyectos productivos constituyen un factor adicional de impulso con el que no contaba el país 18 años antes, ya es una realidad el empuje al desarrollo nacional por parte del ahorro de los mexicanos, aunque vale la pena decirlo, todavía estamos lejos de lograr los niveles alcanzados por otras naciones desarrolladas.

De cualquier manera, financiar proyectos por más de 800 mil millones de pesos al cierre del primer semestre del año pasado, es un beneficio indiscutible para el país, y muestra lo que puede logarse con uno de los mayores activos que tiene México, junto con las reservas del banco central mexicano, los recursos del SAR.

La generación de inversiones destinados a la infraestructura nacional es un punto destacado del ahorro interno; es precisamente este tipo de ahorro el que ha llevado a otras naciones a niveles de desarrollo que en México anhelamos hace muchos años.

Ahorro interno como el de los fondos para el retiro es lo que hace crecer a un país porque no significa deuda, no se generan costos que dejen hipotecados a los mexicanos, son recursos propios con características importantes.

Este ahorro interno ya generó lo que es desde hace algunos años una de las grandes aportaciones del SAR hacia nuestro país: el circulo virtuoso del ahorro, que no ha generado la “onda expansiva” necesaria debido a las condiciones de volatilidad financiera extrema, pero que sin lugar a dudas puede hacerlo.

 

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