Tec&Com| Tecnología, trabajo, el trapiche y la mula

Por J. Alfredo P. Ponce, especialista en Comunicación Estratégica.

Twitter: @japponce

Está claro que los empleos de hoy no son iguales a los de ayer y los del futuro serán previsiblemente diferentes. El desarrollo tecnológico ha impactado en todas las áreas del quehacer humano: cómo aprendemos, nos informamos, nos relacionamos, trabajamos y compramos.

La digitalización es quizá uno de los fenómenos más presentes, dinámicos e impactantes que enfrentan la sociedad, los gobiernos y las empresas en el mundo.

Días atrás el presidente de México mostraba, orgulloso y satisfecho, la tecnología para el trabajo que se utiliza en el emblemático y funcional “trapiche”. Muchos vimos cómo la mula, impulsado por energía humana, gira el molino que machaca la caña para extraer su delicioso jugo.  

Además, solicitaba “fortalecer la economía popular apoyando a los artesanos, a los pequeños productores y microempresarios”.

En efecto, todos debemos apoyar la economía familiar pero con el trabajo en red, la cooperación, la flexibilidad y la inteligencia que provee la aplicación de la tecnología de la información y comunicación para el desarrollo individual y colectivo.

Es un hecho que algo está cambiando en el mundo del trabajo de hoy, con la integración de la tecnología y nuevos procesos. La forma en la que se produce se está modificando progresivamente gracias, en buena medida, a los desarrollos tecnológicos.

El advenimiento de la economía y la sociedad del conocimiento y su impacto sobre el mundo del trabajo obligan a fortalecer el modelo de trabajo en red, un modelo de progreso que se base en la flexibilidad y no el tamaño de las organizaciones, en la inteligencia de la gente y no en la cercanía geográfica, en la cooperación, en la solidaridad y no en el antagonismo.   

El trabajo en red

He aquí algunas prácticas innovadoras:

  • Nuevas prácticas y nuevos sistemas de organización del trabajo.
  • Un elevado grado de asociación con el uso de las TIC.
  • Mayor convergencia entre los sistemas de organización del trabajo, gestión de recursos humanos y la utilización de las tecnologías digitales.

“Las redes son el elemento fundamental de las nuevas organizaciones. (Castells, 1999). Todo esto se vive hoy en algunos sectores relevantes de la economía, como el automotriz.

Explica un ejecutivo del norte, de empresa global francesa, que ellos tienen muy claro que “las TIC impactan positivamente en su sector, ya que les permiten estar conectados en tiempo real con las filiales y mercado de cuatro continentes. Aumenta, además, su capacidad de respuesta sobre imponderables que afecten la operación”.

Está clase de industria se maneja con software que les permiten mejorar resultados de la operación y captar información puntal, datos precisos, de la producción y calidad que satisfaga a sus clientes.

Estar a la vanguardia, reducir la brecha digital de los trabajadores con capacitación, hacer más confiable su producto, invertir porcentajes significativos de la utilidad neta en investigación y desarrollo, son políticas sustantivas que potencian al trabajador, a la compañía y sobre todo al mercado.

Políticas públicas

Algo debe de cambiar en quienes desarrollan y están a cargo de políticas públicas en el México moderno, para que estas sean más dinámicas y tengan la capacidad de adaptarse a entornos muy cambiantes como los que vivimos hoy, si es que queremos ser más competitivos, vivir mejor, con mayor armonía y en paz.

Todos acumulamos grandes expectativas de que estas nuevas políticas públicas, como las de TIC, contribuyan al crecimiento económico, a una más equitativa distribución de la riqueza, a fortalecer la igualdad de oportunidades y a generar una mayor cercanía entre ciudadanos y sus Estados. 

El desarrollo tecnológico ha alcanzado, desde el inicio del milenio, un ritmo de innovación nunca antes visto. Es responsabilidad de las políticas públicas abrir mayores espacios de oportunidad al emprendimiento, generar condiciones económicas, jurídicas, sociales y culturales que faciliten su integración y la productividad.

Los gobiernos y las empresas enfrentan el reto de dar mayor importancia a las TIC, actualizarse e invertir más en investigación y desarrollo tecnológico. Por su parte, el mercado laboral deberá adaptarse también, preparando los recursos humanos que respondan a las necesidades de la era digital.

Aun cuando hemos avanzado mucho como país en el uso de nuevas tecnologías, nos falta mucho por hacer y dejar atrás historias de éxito como las del burro y el trapiche.

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