TEC&COM / Brecha digital, cambio social, 4T

Por José Alfredo Pulido Ponce, especialista en Comunicación Estratégica

@japponce

México es un país multicultural, pluriétnico en el que conviven 68 pueblos indígenas, muchos de ellos en la pobreza, con grandes carencias y escasas oportunidades de desarrollo comunitario.

Uno de los grandes desafíos que tiene la 4T es dotar de internet a ese significativo y representativo grupo de mexicanos. Sin embargo, los proyectos conectados a ese objetivo han sido poco transparentes, verificables y mediables.

De ahí que su máxima deba ser garantizar que las comunidades indígenas cuenten con la infraestructura suficiente no sólo para ejercer el derecho a la educación y la salud, sino también para que puedan acceder al conocimiento y a la tecnología que les permita conectarse a internet de manera rápida, asequible y confiable.

Tener acceso a Internet, redes móviles y a una infraestructura de datos es un derecho y de ello depende poder alcanzar la equidad, prosperidad y la justicia social que tanto se exige y debe.

Son muchas y variadas las evidencias del potencial que, como herramienta para el desarrollo, la productividad y el bienestar, representa para el país ampliar el uso y aprovechamiento de las TIC:

La incorporación de las TIC genera diversos beneficios económicos y sociales, que van desde incrementos en la productividad y generación de empleo, hasta una entrega más eficiente de los servicios públicos, un aumento en la calidad de los procesos de educación y de salud, y más oportunidades que se traducen en mayor inclusión social.

El uso de las TIC promueve también la colaboración y genera el fortalecimiento de redes de apoyo social y financiero para las comunidades de bajos ingresos. Se constituye en una herramienta útil para disminuir los obstáculos que enfrenta la población excluida del mercado formal.

Aunque México ha mejorado su calificación como gobierno electrónico, hasta el momento su posición ante otros países ha ido en picada, de acuerdo con la Encuesta 2018 de e-Gobierno de la ONU. (Castañares, 2019)

Brecha digital

La brecha digital se entiende como la disponibilidad y el acceso a Internet, centrándose en quienes la tienen y quiénes no. También la brecha se genera por la falta de habilidades y el aprovechamiento de los propios usuarios de Internet.

De acuerdo con la CEPAL, la brecha digital sigue siendo una de las grandes preocupaciones en América Latina. Apenas hace unos meses señaló: aunque el acceso se ha incrementado 36 puntos porcentuales de 2006 a 2016, la diferencia entre las zonas rurales y las zonas urbanas persisten: en el país con mayor brecha, la diferencia de penetración es de 40% y el promedio en la región es de 27%. (CEPAL,2017).

La Asociación de Internet reporta que 82.7 millones de mexicanos tienen acceso a internet, esto es un 65.8% del total de población. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de Información en los Hogares, del total conectado a internet, 73.1% está en zonas urbanas y el resto (26.9%) en zonas rurales y 73.5% de los mexicanos tienen un teléfono inteligente y, con ello, acceso a internet.

Efectivamente, aunque de manera inequitativa, Internet se expande y con ello todos los beneficios que genera, el Estado debe promover acciones que contribuyan a ampliar su cobertura, reducir sus costos y garantizar una oferta competitiva de los servicios de telecomunicaciones que permitan reducir la brecha digital, ampliar la alfabetización digital y estimular el uso eficaz de la herramienta.

Cobertura y conectividad

Una evaluación del estado actual del sector de telecomunicaciones demuestra que existe un déficit de infraestructura que se requiere atender para alcanzar niveles similares a los registrados por algunos países que integran la OCDE. Para lo anterior, es necesaria la inversión, el desarrollo de políticas e incentivos y el uso de recursos del Estado.

El Gobierno de la República se ha propuesto ampliar la cobertura social de banda ancha e Internet para todos, a fin de combatir la marginación y la pobreza, así como lograr la integración de las zonas menos privilegiadas, principalmente aquéllas con alto y muy alto grado de marginación, a las actividades productivas, pero requerirá de la infraestructura de Telmex y por eso ya sumó a Carlos Slim.

Para cerrar la brecha digital y fomentar la familiarización con las competencias especializadas, se debe impulsar también el desarrollo de habilidades digitales y competencia prioritarias entre toda la población, generar una cultura de bienestar integral mediante el uso y aprovechamiento de la tecnología en la vida diaria, y fortalecer y profesionalizar la experimentación con las nuevas tecnologías de la información.

En síntesis, los que se espera es que se generen las condiciones para que los pueblos indígenas puedan adquirir, administrar y operar sus propios medios de comunicación y adscribirse a la revolución digital que les otorgue más oportunidades. Les esperanza existe, ahora veamos si lo pueden realizar.

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